Mes: septiembre 2008

Epistolaria

pequeña niña recostada al más bello estuario del golfo

pendiente como un zarcillo de la respiración jadeante de la luna en su estancia perenne por el cielo de los enamorados

pobre al fin extraño

también yo la palabra entredicha a penas la palabra en los labios el susurro en tu ascensión al cielo instante

fino como un alfiler que se clava en la memoria inhábil

antídoto inútil para la ausencia y las trampas en la fronda del tiempo como los hombres antiguos también yo ansío la llegada por el mar o el cielo del astro azul o rojo o malva o lila que en su quilla magnífica de navío remoto ilumine el paso en mi errancia por el mundo

también yo duermo al lado de tu olor seminal como un insecto de caparazón lustrosa que canta la gloria común de lo que existe bajo el sol una palabra para saber de tu mano anhelante todavía

Alex Pausides

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Frida

Si me tomo este tequila doctor

no beberé en mi funeral

y no dejare mi cama

para irme a volar

Tus manos ya cumplieron

con el tiempo una eternidad

la cama

la fiesta

la pintura

en cien años quedara.

El dolor, el tabaco y el alcohol

son como la llorona

una compasión

Las palabras vuelan

Paris y Nueva York

mi amado Panzón

te amaron hermosas mujeres

mas yo alcatraces

vivos colores

azules pavoreales

perros y collares

Un anhelo de Dieguito

en mis entrañas destrozadas

palabras escritas

gritos depositados en el lienzo

amor infinito en el cielo

para tu Panzón

gracias Frida

por dejarnos tu pasión……

Izela Zerón

Los Medios que necesitamos

En Venezuela, al igual que en muchos otros países, los Medios de Comunicación Social, nacieron amparados en los preceptos democráticos de la libertad y la expresión del hombre, como base para vivir en un entorno común, donde todos poseamos privilegios y accesos a los bienes y servicios que el estado nos pueda proveer.

Entendido así, se establece una dialéctica entre la libertad del medio en cuestión y la libertad con la cual el mensaje se maneje dentro y fuera del medio, por donde transcurre al público. Esta dinámica se establece hasta llegar a extremos tautológicos del poder del mensaje emitido sobre el medio mismo.
Se crea pues una cadena interminable de situaciones donde el mensaje cubre el medio emisor con su explayada libertad. En palabras de científico social austríaco Paul Feyerabend, el progreso de las libertades sociales crea un anarquismo contra la cual la misma sociedad debe buscar mecanismos de canalización que eviten el desborde de los medios hacia situaciones incontrolables.
Retomando a Venezuela, vemos como después del fracaso de un sector político, al cual llamaremos “oposición”, los Medios de Comunicación Social, comprometidos hasta la saciedad con un sistema de libertades económicas, mal llevado por manejos de corrupción y burocratismo, toman el papel de partidos políticos y llenan con documentos que falsean la realidad, la misma política que atrás dejaron grupúsculos de poder cada día mas empañados.
Es necesario pues hacer una afrenta a toda esta política de mercado maniqueísta, que viene pautado por grupos económicos y “culturales” enmarcados en las desvencijadas políticas neoliberales. Para ilustrar este detalle, debemos comentar que el 90 % de la información mundial proviene sólo de 4 industrias de la noticia. Ellas son: Associated Press, United Press Internacional, Reuters y Agence France-Press. Mientras que la noticia televisual deviene, en un 85 % de la CNN, CNBC y la BBC. De acuerdo con los últimos estudios internacionales de mercado, la música grabada en el mundo sale en casi un 100 % de los estudios de la Sony, Poly Gram, EMI, Time Warner y Bertelsman Corporation. Y no decir del cine, cuya distribución esta “vendida” a la Disney, Viacom, Universal, Sony, MGM y News Corporation, dejando a un lado, y en una jauría sin piedad, a todo el cine arte que se filma ó graba en el mundo y por el cual nuestras salas nunca estrenaran una cara, una mirada, un movimiento, que provenga del África, del Asía, del Medio Oriente y de nuestro mismo continente.

Derivado de esta globalización incomible y asfixiante, el intelectual malayo Chandra Muzaffar, expone en su libro “Human Wrongs” que la única forma de salir de la noción liberal occidental del capitalismo, es crear una ideología práctica y constante basada en nuestras opciones y nociones particulares de nuestras culturas. Compartiendo este postulado se encontró también el humanista Anwar Ibrahim, venido del mismo país oriental que el exponente anterior, quien propuso, en 1996, en su libro “El Renacimiento de Asia”, que la única salida que tenemos para combatir la globalización es crear, dentro de los países o instituciones oponentes a la misma, la figura de “Conveniencia Global”, donde cada quien aporte desde sus posibilidades un cambio para crear y hacer un mundo mejor adecuado a las sabidurías autóctonas de cada región.

Deducimos entonces que el estado debe poseer no sólo canales de difusión noticiosa ó ideológica, o una radio o TV de servicio público, también debe existir una serie de medios dedicados a la difusión de los valores de cada región. Lo ideal mediático estaría inscrito en una programación que vaya desde el acervo cultura-historia, cultura-sociedad, educación para todos, reafirmada y de fácil digerir y soportada por toda una plataforma de post-producción tecnologizada. Crear las historias patrias mundiales y universales en forma de comics para niños y, como no, también para adultos. La historia del mundo con sus pormenores y sus aportes. La historia de la música y de los cantos y melodías populares. El acontecer informativo explicado por sus protagonistas y no “mediatizado” por un grupo ó una institución, quien la desvirtúa de por medio. El cine, ese arte del movimiento y de la palabra dibujada y graficada. Mostrarlo todo, con recuentos, con los grandes directores y hacedores, pero también con aquellos artistas de la luz que necesitan la divulgación necesaria para ser conocidos y reconocidos.

Ahora hablemos de la radio. Imaginemos un mundo invadido por excelentes sonidos que nos van narrando la aventura de ser y de vivir. Estaría dicho todo, el día a día en voces. La opinión concreta, con el pueblo haciéndose ecos entre las ondas hertzianas. La radio debe ser impulsada hasta el extremo, porque es el medio inmediato y por que puede llegar a dondequiera sin estar presente el dónde y el cuándo.

Los medios impresos; quienes cada día sirven a grupos poderosos, detentores del poder, deberán estar inscritos en el análisis profundo, en el reportaje detallado. En la narración local. Debe darle cabida a las historias locales, a las narraciones y leyendas, así como también a la formación e información política.

Podríamos pensar que todo ellos es utópico, porque así nos lo ha enseñado la globalización: un mundo adiestrado a un mercado común. Una política dirigida al fin económico, sin la importancia del humano de por medio. Pero no, no es utopía un mundo donde cada quien navegue dentro de unos mares de sabidurías localistas y a su vez dentro de un mar universal que sintonice con la divulgación de otras cosas y de otros mundos que queremos conocer.

Gerardo Martínez

Demagogia y realismo

El mismo día en que la FAO informa de que el hambre afecta ya a casi 1.000 millones de seres humanos y valora en 30.000 millones de dólares la ayuda necesaria para salvar sus vidas, la acción concertada de seis bancos centrales (EEUU, UE, Japón, Canadá, Inglaterra y Suiza), inyecta 180.000 millones de dólares en los mercados financieros para salvar a los bancos privados.

Frente a un dato como éste sólo caben dos alternativas: o somos demagógicos o somos realistas. Si invoco la ley natural de la oferta y la demanda y digo que en el mundo hay mucha más demanda de pan que de operaciones de cirugía estética y mucha más de alivios contra la malaria que de vestidos de alta costura (y mucha más también de viviendas que de créditos hipotecarios); si reclamo un referéndum kantiano que pregunte a los ciudadanos europeos si prefieren destinar las reservas monetarias de su país a salvar vidas o a salvar bancos, estoy siendo sin duda demagógico. Si, contra la razón y la ética, acepto que es más urgente, más necesario, más conveniente, más eficaz, más provechoso para la humanidad, impedir la ruina de una aseguradora y la quiebra de una institución bancaria que dar de comer a miles de niños, socorrer a las víctimas de un huracán o curar el dengue, entonces estoy siendo realista. No hay en mis palabras ni una brizna de ironía. Las cosas son así: una verdad redonda que no consiente aplicación es demagógica; una monstruosidad puntiaguda que no admite alternativa es realista. Para tener mucho o tener poco –o incluso para tener sólo las ganas de tener algo- hay que dejar de lado todas las redondeces y aceptar todas las puntas y todos los pinchos. La minoría organizada que gestiona el capitalismo –ministros, banqueros, ejecutivos multinacionales, corredores de bolsa y periodistas económicos- puede invocar a Hayek con arrogancia en momentos de bonanza y exigir con aplomo la intervención del Estado cuando está a punto de despeñarse porque sabe que su impunidad es proporcional a nuestra dependencia. Por eso mismo -admitámoslo- los ciudadanos europeos convocados a un hipotético referéndum kantiano (“el banco o la vida”) responderíamos sin duda con realismo a favor de los bancos, conscientes de que todo lo que nos importa –desde el abrazo de nuestras novias hasta la sonrisa de nuestros niños- es una concesión suya. La minoría organizada que nos gobierna ha tomado como rehén a la humanidad y, si no acudimos en ayuda de los secuestradores, puede ahora rematarnos a todos.

Para una humanidad cautiva es realista ceder al chantaje y dejar a un lado la verdad, la compasión, la sensibilidad, la solidaridad. Un sistema que, cuando las cosas van bien, mata de hambre a 1.000 millones de personas y que si van mal puede acabar con todo el resto, es un sistema no sólo moral sino también económicamente fracasado. En esto tiene razón el periodista Iñaki Gabilondo y es bueno, casi ya revolucionario, que lo escuche mucha gente [1]. Pero se equivoca al evocar la caída del Muro de Berlín, por muy retóricamente eficaz que sea la ocurrencia, porque si algo tuvo que ver el capitalismo en la derrota de la Unión Soviética, no puede decirse que la Unión Soviética –ya desaparecida- sea la causa de la agonía capitalista. El capitalismo, sencillamente, no funciona.

Hay algo hermoso, emocionante y precursor en el hecho de que seis Estados poderosos hayan coordinado una acción concertada para intervenir masivamente en la economía: eso es lo que se llama “planificación”. En tiempos de Marx, el capitalismo era sólo “una excepción en algunas regiones del planeta” y, si ha llegado a cubrir el conjunto de la superficie del globo, ha sido gracias a una permanente intervención estatal, a una “planificación” ininterrumpida que combinaba y combina los desalojos de tierras, las acciones armadas, las medidas proteccionistas, los golpes de Estado y los acuerdos internacionales. Nunca a lo largo de la historia un experimento económico ha dispuesto de medios más poderosos ni de condiciones más favorables para demostrar su superioridad. En los últimos sesenta años, la minoría organizada que gestiona el capitalismo global se ha visto apoyada, a una escala sin precedentes, por toda una serie de instituciones internacionales (el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-8, etc.) que han excogitado en libertad, y aplicado contra todos los obstáculos, políticas de liberalización y privatización de la economía mundial. Después de 200 años de existencia libre, apoyado, defendido, apuntalado por todos los poderes y todas las instituciones de la tierra, el trasto viejo y homicida nos ha traído hasta aquí: 1.000 millones de seres humanos se están muriendo de hambre y, si no corremos ahora a socorrer a los culpables, los demás quizás acabemos enterrados con los más pobres después de habernos matado unos a otros.

Parece, pues, que planificar para salvar bancos y aseguradoras no sirve. ¿Y planificar para salvar vidas? Esto no lo hemos probado aún. Capitalismo y socialismo no se retaron en mundos paralelos y en igualdad de condiciones, cada uno en su laboratorio desinfectado y puro, sino que el socialismo nació contra el capitalismo histórico, para defenderse de él, y nunca ha fracasado porque nunca ha tenido ni medios ni apoyos para poner a prueba su modelo. Lo poco que intuimos en la actualidad es más bien esperanzador: a partir de una historia semejante de colonialismo y subdesarrollo, el socialismo ha hecho mucho más por Cuba que el capitalismo por Haití o el Congo. Cuando se habla de “socialismo en un solo país” se olvida que igualmente imposible es “el capitalismo en un solo país” y que por eso se ha dotado de una musculosa organización internacional capaz de penetrar todos los rincones y todas las relaciones. ¿Qué pasaría si la ONU decidiese aplicar su carta de DDHH y de Derechos Sociales? ¿Si la FAO la dirigiese un socialista cubano? ¿Si el modelo de intercambio comercial fuera el ALBA y no la OMC? ¿Si el Banco del Sur fuese tan potente como el F.M.I? ¿Si todas las instituciones internacionales impusiesen a los díscolos capitalistas programas de ajuste estructural orientados a aumentar el gasto público, nacionalizar los recursos básicos y proteger los derechos sociales y laborales? ¿Si seis bancos centrales de Estados poderosos interviniesen masivamente para garantizar las ventajas del socialismo, amenazadas por un huracán? Podemos decir que la minoría organizada que gestiona el capitalismo no lo permitirá, pero no podemos decir que no funcionaría.

Cuba es el único país del mundo en el que, incluso después de un ciclón que ha destruido el 15% de sus viviendas, lo realista sigue siendo salvar vidas y lo demagógico robarle la comida a un hermano. En EEUU, tras el paso del mismo ciclón, lo realista es que la fiscalía de Texas monte un dispositivo para proteger de los delincuentes sexuales a las víctimas de la catástrofe y lo demagógico es pedir ayuda económica al gobierno. Ahora Iñaki Gabilondo se lo ha dicho a millones de españoles que creían esto eterno y natural: planificar para salvar bancos no sirve. ¿Y planificar para salvar vidas? Es el único medio que existe para que el realismo deje de ser criminal y la verdad, la compasión y la solidaridad dejen de ser demagógicas.

[1] Véase la noticia: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72951&titular=i%F1aki-gabilondo:-%22el-modelo-econ%F3mico-vigente-ha-fracasado%22-

Santiago Alba Rico es filósofo y escritor español, miembro de Rebelión.

QUIÉN ES LEOPOLDO FERNANDEZ. ¿EL CASIQUE DE PANDO?

Hay una característica, peculiar y arraigada, en la personalidad y acción política de Fernández, un auto-convencido “cacique”, como le bautizaron algunos indulgentes (crédulos) periodistas, sin indagar lo pasa en Cobija y en Pando.

Fernández se mostraba, hasta hace muy poco, como un “cacique a la antigua”, casi feudal (desubicado en la Bolivia del siglo XXI) como si fuera dueño de tierras, frigoríficos, voluntades personales, ganado, plantaciones de castaña, autoridades, y representantes regionales. Para él eran lo mismo, todo lo podía comprar. Lo dijo clarito el senador pandino Abraham Cuellar (en PAT, el 29-11-2007): “En Pando jamás surgieron voces en contra, porque Leopoldo Fernández las compra”. Por tanto, no había oposición. Cuellar lo sufrió en carne propia, cuando en noviembre de 2007, partidarios del (aún) Prefecto quemaron la casa del senador disidente y pusieron en riesgo su vida; todo por apoyar la creación de la Renta Dignidad.

Es algo cíclico: Fernández paga para acallar al opositor, sino lo amenaza-amedrenta y finalmente, manda a pagados matones que no faltan. ¿De dónde viene esta conducta? Fernández fue funcionario de varios dictadores: 1) Con Luis García Meza (1980-1981), y con la “Junta Militar de Gobierno” compuesta por Celso Torrelio y Guido Vildoso (1981-1982) fue director del Instituto Nacional de Colonización en Pando y, b) con Hugo Bánzer-Jorge Quiroga (1997-2002) fue parlamentario, prefecto y Ministro de Gobierno, según el Directorio del Congreso Nacional 1997-2002. Ello le valió el acertado calificativo de “ultra-derechista explícito” (pro dictaduras).

Acumulación económica

El decaído “cacique” hizo fortuna. Sus vecinos en Cobija saben que no pudo concluir sus estudios de Ingeniería Civil, ni de Ciencias Políticas en la UMSA, fue gerente de empresitas como Peti Ray (1974) e Indusas (1978), y tuvo una prolífica carrera política, en la que combinó prebenda, imposición y amedrentamiento. Demostró ser aventajado alumno de García Meza y Bánzer (la crema dictatorial boliviana de los ‘70s y ‘80s).

Los cobijeños saben también que es uno de los mayores productores de castaña, y tiene un frigorífico (construido e instalado a 12 Kilómetros de Cobija, en la Zona Franca y en actual estado de ‘elefante blanco’) pues no hay suficientes vacas para procesar. Se sospecha, con fundamento, que esa fortuna se origina en la forma cómo Luis García Meza (ex dictador recluido en Chonchocoro, sin derecho a indulto) pagaba a sus leales funcionarios regionales (civiles y militares): con el regalo de grandes extensiones de tierra a cambio de callar-silenciar-aumentar la represión dictatorial.

El Instituto Nacional de Colonización-INC (predecesor del INRA) repartía fértiles y abundantes tierras en el oriente, mediante dotaciones o simples (auto) entregas gratuitas (con título incluido) como seguramente ocurrió con el caso Fernández. Ello explicaría su fortuna de Bs.10.301.543 ($us.1.4 millones) y una renta anual de Bs.1.2 millones ($us.171.500) según declaración jurada ante la Contraloría General. Todos saben que lo declarado es ínfimo frente a la realidad.

Todavía Fernández debe explicar la presencia de (aún) poderosos “empresarios” madereros-hacendados-aserradores-ganaderos-terratenientes y otras boñigas, que hicieron de Pando su feudo. Ahí están familias como Sonnenschein, Peter Hecker Hasse, Becerra Roca, Vaca Roca, Peñaranda, Barbery Paz, Claure, Villavicencio Amuruz, y otros especímenes, que concentran casi un millón de hectáreas. Otra deuda del (aún) Prefecto es dar más información sobre la red de prostitución-narcotráfico del descubierto cabecilla Mauro Vásquez, una de sus amistades.

Rebelión de senadores y alcaldes, silencio social

Entre 1979 y 2005 Fernández mantuvo control, casi absoluto, de los poderes públicos y privados en Cobija y provincias pandinas. A fines de 2005 comenzó a enfrentársele, el ex diputado “fernandista” Miguel “Chiquitín” Becerra Suárez. Fernández le ganó la Prefectura de Pando tras una reñida elección que incluyó votos de ciudadanos brasileros en Bolpebra y zonas aledañas, hecho no investigado aún.

Luego se rebeló el arisco senador suplente Andrés Fermín Heredia Guzmán, y después le tocó a su colega Abraham Cuellar. El más duro de los rebeldes fue Luis Adolfo Flores Robles, elegido alcalde de Cobija en 2004, y que a fines de 2007 tuvo que declararse en la clandestinidad (¿?) por la feroz persecución de Fernández. Cuatro rebeldes en medio de un forzado silencio social-dirigencial.

Gestión cuestionada

Como Prefecto, Fernández tampoco supo llevar adelante una gestión aceptable. Lo demuestran dos ejemplos: 1) Presumible mala ejecución, y materiales deficientes, utilizados en obras como el pavimento rígido en Pasaje San Francisco de Asís, construcción de 256 Viviendas El Cacique, Tribuna Deportiva Comunidad El Planchón, Campo Deportivo Comunidad Buyuyo, Graderías y Cerco Deportivo Comunidad Chivé, Cancha Polifuncional Chivé, Posta Sanitaria Comunidad Florida, viviendas de damnificados Comunidad Luz de América y en Mukden, y deficiencias en el Centro de Capacitación de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Pando, según documentos del Viceministerio de Transparencia. 2) Con descaro y cinismo, admitió que malversó recursos del IDH-Impuesto Directo a los Hidrocarburos (diario Opinión, 23-5-2008).

El caso Porvenir-Filadelfia

Quizá por todo ello, las resistencias y rechazos contra Fernández crecieron. Y se notó en el municipio de Filadelfia, durante el ilegal “referéndum autonómico”, o en el pronunciamiento (difundido por la Federación de Asociaciones Municipales-FAM) de los 15 alcaldes de Pando, en noviembre de 2007, cuando los amenazó de tratarlos igual (o peor) que al senador Cuellar.

Fernández aún tiene poder político pero en lenta agonía. Y muchas fechorías del “cacique” (que se saben pero no se decían) saldrán a la luz porque, de golpe, le fue cortados varios privilegios: 1) Manejo a discreción de fondos estatales-prefecturales del IDH; 2) Muchos de sus sicarios del SEPCAM, que actuaron en Porvenir y Filadelfia, están confinados y tienen cuentas pendientes; 3) Algunas “subvenciones” como aquellas “becas estudiantiles” que Fernández pagaba a personas que eran parte de sus grupos de choque; 4) Se corta el silencio forzado de organizaciones indígenas-campesinas ante la sociedad y la prensa internacional ante la cruda-cruel realidad regional; 5) Compra de conciencias a la dirigencia cívica de Cobija.

Otro asunto pendiente es el comportamiento de la mayoría de los dueños de medios de comunicación, quienes lo acompañaron (y protegieron) en todo momento. Fernández ve amenazado su poder, y se mostró muy nervioso cuando era preguntado por la prensa, acerca de los sicarios del 11-9, de las armas, de la falta de atención a heridos y fallecidos. Esos nervios ya se mostraron en noviembre de 2007, cuando amenazó e incendió viviendas de opositores, a diestra y siniestra. Habrá que elegir a un nuevo prefecto, como mínimo homenaje a los muertos y heridos.

(*) Edgar Ramos Andrade. Comunicador e investigador social. Autor del libro “aGONIa y rebelión Social”; la historia de septiembre y octubre 2003 (La Paz, 2004). Tel. (00591) 77 22 07 36 E-mail: chaco.amazonia@gmail.com

Criticar y Denunciar

No es lo mismo criticar que denunciar. La crítica busca modificar una situación inadecuada, mientras que la denuncia tiene como objetivo corregir de fondo el estado de cosas. Podríamos decir que la crítica se ejerce aceptando las reglas del juego, mientras que la denuncia busca modificarlas.

Esto, para decir que la crítica puede ser un arma amistosa y muy positiva en la conducción política de los pueblos, pero raras veces los mandatarios las aceptan porque las asumen como “denuncias” y el crítico termina situado en el campo de los opositores.

Recuerdo que hace muchos años visité el despacho del Presidente de Colombia en épocas de Guillermo León Valencia y vi a la entrada una gran placa en mármol que decía: “Sólo es amigo del mandatario quien le dice la verdad”. Simón Bolívar.

Un inteligente y divertido amigo mío, cuando le comenté con admiración esa frase del Libertador, me respondió: “Mentiras, nunca es amigo del mandatario el que le dice la verdad. Sólo lo son los que lo alaban y lo engañan”. Nada más cierto y, sobre todo, cuando el poder se ejerce por un largo plazo.

Como los más oportunistas hablan el lenguaje que arrulla los oídos del mandatario y sólo le rinden pleitesía, porque saben que de esa manera logran un lugar cercano al poderoso, este termina por creer que nunca se equivoca. Esa es una de las razones por las cuales es fundamental que se rote el poder, de lo contrario la soberbia termina por ser la brújula del mando.

Toda esta introducción busca – a ciencia y consciencia de las consecuencias que me esperan – criticar dos hechos que acaban de sucederse en Venezuela. ¡Que la Providencia se apiade de mí!

En primer lugar, me indigna – porque soy partidaria del gobierno bolivariano de Venezuela – que “los míos” cometan infracciones a la libertad de expresión, como el haber expulsado a los de Human Rights Watch, cuando lo que debía haberse hecho era demostrar, con el debate y pruebas en mano, que algunas de las críticas eran injustas. Y digo “algunas”, porque otras son, lamentablemente, ciertas. Expulsar a Vivanco es darle a él toda la razón. Como se dice popularmente en Colombia “dieron papaya”.

El segundo error es el de no calibrar – como nunca lo hacen los funcionarios del gobierno venezolano, incluyendo al propio Presidente Chávez – cuál es el efecto que tienen sus declaraciones en la opinión pública colombiana. Sólo se atienen a los efectos y resultados políticos en Venezuela.

Pues bien, el que el ex vicepresidente José Vicente Rangel haya denunciado EN PÚBLICO y frente a la prensa, que el Ministro de la Defensa de Colombia Juan Manuel Santos es la pieza fundamental del complot sistemático contra Venezuela – lo cual es verídico – no hizo más que catapultar la figura de Santos entre aquellos que forjan candidatos y hacen presidentes en Colombia. ¿Qué mejor para ellos que contar con un individuo que, además de responder integralmente a los principios de la globalización salvaje, esté a la cabeza de un complot contra Chávez?

Nada sería más nefasto para los colombianos que tener como Presidente de la República a un individuo que, como Santos, representa lo más reaccionario de la oligarquía colombiana y que pertenece a una familia que ha sido pilar de todo lo atroz que ha sucedido en el país.

Santos es el arquetipo del oligarca prepotente e indolente, que detenta el poder para enriquecer a los ricos y ejerce el mando para impedir que los pobres aspiren a un mejor modo de vida. Es garantía de continuismo en la explotación y la miseria a que están sometidas las grandes mayorías. Pero, si encima de todo, se le otorga el título de “complotador” contra el gobierno bolivariano – lo que no es de dudar -, tenemos un factor más para que el establecimiento lo apoye y lo lleve a la Presidencia de Colombia.

Expulsar a Human Rights Watch fue un pecado mortal. Denunciar a la luz pública el papel de Santos es, a mi parecer, una equivocación táctica.

Bogotá, septiembre 21 de 2008
glorigaitan@yahoo.es

Jessica Alba en el ruedo político

Ante el avance triunfante y desmedido de John McCain, candidato republicano, en los sondeos de intención de voto; la gente del partido Democrata y Barack Obama han recurrido a conquistar el voto joven, sobre todo en el voto primerizo y el voto latino. Las esperanzas van de la mano a medida que las cifras del candidato de la confianza decae.

El fenómeno viene precedido por la aparición nefasta de la señora Sarah Palin en la escena política estadounidense. La señora en marras viene a alimentar el miedo estadounidense del ser los únicos, los ungidos de un dios castigador y mayor aún…la señora promete limpiar la sociedad norteamericana de vicios, de libros, de cine…obviamente dejará la industria pornográfica y la de armas. Total el monto aportado anual debe ser maravilloso.

Centrándonos en el asunto los democratas han llamado a los refuerzos y es ahí que surge Jessica Alba, la actriz, convertida hoy en carne y hueso, sin papeles a interpretar pero revestida de superchica que ha de salvar a USA de las brujas malas del cuento del Mago de OZ.

Jessica Alba es la imagen principal y última de la campaña “Declare Yourself” (en español sería “Expresate por ti mismo”). Fotografiada por Mark Liddell, Alba aparece desnuda y amordazada en la imagen.

Alba ha dicho:

“Creo que deben ser conscientes de la necesidad que tenemos en este país de que se involucren políticamente. Y la gente responde ante cosas que son chocantes. Si tú no te registras y votas y cambias las cosas negativas que suceden en nuestro país, esencialmente te estás amordazando y poniéndote un bozal. No entiendo bien por qué la gente no se registra para votar. Nos inscribimos en Facebook y MySpace y nos bajamos música de Internet. Lo menos que podemos hacer es registrarnos online para votar e influir en el mundo”

Alba llora en la foto y el mensaje indica que no debe irse hacia atrás en lo que a historia se refiere. Justamente que la historia lo decida y que el mundo pueda respirar en paz.