pequeña niña recostada al más bello estuario del golfo

pendiente como un zarcillo de la respiración jadeante de la luna en su estancia perenne por el cielo de los enamorados

pobre al fin extraño

también yo la palabra entredicha a penas la palabra en los labios el susurro en tu ascensión al cielo instante

fino como un alfiler que se clava en la memoria inhábil

antídoto inútil para la ausencia y las trampas en la fronda del tiempo como los hombres antiguos también yo ansío la llegada por el mar o el cielo del astro azul o rojo o malva o lila que en su quilla magnífica de navío remoto ilumine el paso en mi errancia por el mundo

también yo duermo al lado de tu olor seminal como un insecto de caparazón lustrosa que canta la gloria común de lo que existe bajo el sol una palabra para saber de tu mano anhelante todavía

Alex Pausides