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Tengo mis dudas. Demasiado rápido para creer que el color del nuevo emperador sea para recrear cambios sustanciales y verdaderos en lo que a política interna y externa estadounidense se refiere. ¿No será un disfraz ese color de piel? Un embozo escogido sin preámbulos, eso sí muy concebido por una mente digna del príncipe de Maquiavelo.

Tengo mis perplejidades.  Mi verdadera y asertiva confusión. Obama el nuevo presidente de EEUU,…el nuevo con maletas viejas llega y con él, las confusiones. Las amenazas veladas y las conversaciones, en primera instancia y tal vez en segunda solicitud, sólo con la “centro izquierda” y más allá la pregunta:… ¿es que no puede existir la izquierda y sus representantes? Se juega a no ver al otro, a que el de allá no exista si es que lo dejan existir.

Se entorpecen las relaciones con vocablos equívocos y se echa por los suelos las determinaciones de los pueblos y se condena la vida popular y sus decisiones.

El nuevo amo del mundo ha sido claro y ha dicho, respecto al presidente de Venezuela “Chávez ha sido una fuerza que ha impedido el progreso de la región”.

“Por otra parte, Venezuela es un país de importancia crítica en el comercio con toda la región, es un proveedor importante de petróleo”, declaró. “Es decir, nosotros estamos dispuestos a comenzar conversaciones diplomáticas de cómo mejorar las relaciones”. Y con esa directa expresión se le indica a todos, quien ha llegado a la “Casa Blanca”.

Preguntas muchas surgen, llenas de miedo. ¿Qué cambia? Otra vez la rutina de la guerra.

Cada generación norteamericana lleva la marca de un fusil, de una bala, de un chispazo de sangre en su uniforme. No han salido de una guerra, pues desde la segunda las han creado todas.

¿Pasaremos factura el restante mundo?, que tal si nos unimos y decimos no. A lo mejor y vencemos, probablemente nos arrasen. Miedo, sospecha que ellos han sembrado a los vientos. Hora sacra de recogerlos.

Jugar a los abalorios, a mover las bolas, los oropeles saca cuentas. Creo que debemos tomar un antiácido después de ver la cena, la autentica coronación del emperador. Mientras en New York mendigos rodean las casas financieras. El mundo asiste a ver  aquel carro donde viene el ungido, que miedo, es grande, inmenso como los años que vienen.

Respiremos y esperemos que después de la fiesta vengan los verdaderos cambios. Que ojalá podamos reinar en felicidad con el señor nuevo. A unos días de haber sido elegido, una señora norteamericana, me preguntó: ¿Te gusta Obama?, le respondí que debíamos esperar y que la duda persistiría hasta ver la reforma con sus formas. Me dijo: “Crazy”…él es el cambio.

Lo espero, sin embargo Condolezza Rice también era negra.

Gerardo Martínez