Raúl Bracho

Honduras se perfila como una nación conquistada ya por los corsarios de la droga, no sólo tendrá capitales inimaginables para flotar su economía sino que será la capital mundial de este imperio.

Cuando he denunciado en mis años de lucha contra la droga, que su principal detonante es el capitalismo, se me ha cuestionado tildándome de querer politizar un problema que se manifiesta desde anteriores sociedades y que se presenta también en países “socialistas”.

No sólo la exclusión social que se produce en la sociedad sobre la gran mayoría de seres exentos de los derechos de salud, de educación, de vivienda y de un futuro digno es el caldo de cultivo para que estos excluidos se “evadan” en los consumos compulsivos de alcohol y drogas, sino que además, la aparición del “tráfico” de estupefacientes, como economía informal y de “rebusque” en las poblaciones más pobres, es un arma de dominación y de embrutecimiento muy rentable para la banca mundial, 500 mil millones de dólares al año no es poca cosa para los mercados financieros, ésta cifra es un estimado aproximado de la ganancia que termina engrosando las arcas capitales .

El narcotráfico, como imperio financiero mundial que navega libremente a través de nuestros países no sólo deja una siembra de destrucción moral y humanas a su paso, se ha convertido en un poder civil, militar y económico de dimensiones insospechadas. (Baste recordar la oferta que hiciera el narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria, de pagar la deuda externa de su país a cambio de no ser extraditado).

Todos nos hemos hecho la pregunta sobre que vías de sustento económico usará Goriletti para mantener la economía hondureña de lograr permanecer en el poder, aun sin el reconocimiento diplomático de las naciones del mundo, la respuesta a esta pregunta puede resultar terrorífica, pues a mi entender Honduras se perfila como una nación conquistada ya por los corsarios de la droga, no sólo tendrá capitales inimaginables para flotar su economía sino que será la capital mundial de este imperio.

Desde los años ochenta se ha manifestado en la región central del continente americano, la aparición de una subcultura formada por los excedentes sociales del capitalismo, cientos de jóvenes excluidos o desertores de la escolaridad y el trabajo que han forjado su propio ritual de vida fuera de línea o aut siders, para enfatizar, más allá de los limítrofes o borderliner, éstos ya se declaran pobladores de la ilegalidad y generan sus propias leyes, originarios de Centroamérica son una raza o etnia conformada por excluidos que no tienen el menor deseo de inclusión, que sobreviven del comercio de drogas, el tráfico de inmigrantes a México, el crimen y la violencia callejera. Son temidos por toda la población y actúan de manera violenta contra toda la sociedad y por demás han hecho del sicariato parte de sus medios de sobrevivencia económica.


Los Mara son un producto de la exclusión, de la pobreza y de las drogas. Su nombre y apellido son los Mara Salvatrucha ( Mara proviene de marabunta, grupo de gente alborotada, también en el antiguo testamento quiere decir amargura y el término Salvatrucha se refiere a estar atento, de ser más vivo). Su origen se ubica en los Ángeles, Estados Unidos y su conformación social tanto en su lugar de origen como en su lugar de destino, se integra de jóvenes oriundos de poblaciones sin educación y de muy bajos recursos que hoy son expresión del crimen organizado en Honduras, Guatemala, Salvador y otros países centroamericanos.

Las actividades criminales de los Mara incluyen: venta de droga, extorsión, venta de armas, sicariato, etc. Las “clicas” son su forma organizativa, son células interconectadas con un gran poder que ha sido capitalizado desde hace mucho por la CIA y el narcotráfico, quienes los contratan para sus actividades. Poseen una extensa jerga propia que casi podría considerarse un dialecto delincuencial: el jenja (jefe), las hainas (la mujer), los homies( los compañeros) etc.

El fenómeno social tiene muchas facetas y repercusiones. Además, de haberse convertido ya en algo de naturaleza estructural, igual que la pobreza, factor al que se halla indisolublemente unido. El entorno facilita que los integrantes de las bandas se conviertan asimismo en consumidores habituales de droga, con lo que se retroalimenta la espiral del delito. Los Mara son en pocas palabras una trasnacional del crimen y el narcotráfico.

Sería infantil no pensar que su inclusión en el panorama actual de Honduras cobra un sitial importante, son el ejército que distribuirá la droga para someter a la población local y para aumentar y capitalizar los embarques de estas sustancias a los países vecinos y a Estados Unidos, será el ejército de desclasados que aterrorizará a la población y serán los contratados para desaparecer dirigentes sindicales o políticos.

En su inicio eran de fácil reconocimiento por su ritual de realizarse tatuajes muy vistosos, costumbre que ya han abandonado para no ser reconocidos tan fácilmente por las autoridades y porque en Honduras los tatuajes son penados con prisión por la magistral y férrea constitución existente.

Los Mara son el potencial brazo civil de represión civil de Goriletti, son la avanzada del imperio de la droga que respalda financieramente a Goriletti y a los militares de Soto Cano. Es importante tenerlo en cuenta. Son los paramilitares de Centroamérica al servicio de las fuerzas de la destrucción y el dominio militar.