Por: *Cástor Díaz

Fecha de publicación: 27/07/09

NAPALM STRIKE

Sin querer ser agoreros o profetas del desastre desde nuestra modesta opinión queremos alertar sobre los planes de Estados Unidos de reeditar la situación provocada en el sudeste asiático en la década de los 60, cuando Vietnam del Sur comenzó jugando el mismo papel que Colombia en la actualidad, sirviendo de cabeza de playa para la agresión contra Vietnam del Norte, que se completó con el incidente del golfo de Tonkin, con el destructor norteamericano Maddox, el 2 de agosto de 1964, que fue tomado como pretexto por el pentágono para la abierta intervención atacando instalaciones militares y para pasar de 4.000 soldados en 1962, a 500.000 en 1967. Estados Unidos fue recibido por la Guerra de guerrilla, el Vietcong, fuerza liderada por el camarada Ho Chi Minh,el indoblegable, que venía de enfrentar a los dos imperios juntos el gringo y el galo. Estados Unidos venía interviniendo en Vietnam desde los años 50 cuando apoyó a Francia en la lucha desesperada que este imperio libraba por conservar su dominio colonial sobre el sudeste asiático. Esa guerra le costó a EE UU, 38 mil muertos y más de 300 heridos. El resto del contingente regresó adicto a las drogas. El Congreso de Estados Unidos en 1973, prohibió la intervención y las fuerzas invasoras salieron poco menos que a la carrera.

La situación que se avizora actualmente tiene el mismo sello. Colombia ocupada militarmente por Estados Unidos, ahora con cinco bases aéreas y mas de 2 mil efectivos de fuerzas especiales en su territorio,(Asesores) para una supuesta lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, desempeña el mismo papel que Vietnam del Sur, en la guerra del sudeste asiático. El pretexto para la intervención directa en las naciones que juzgue conveniente no representa ningún obstáculo para el imperio contando con un narcogobierno cipayo, como el de Uribe y que seguramente continuará Juan Manuel Santos,que es el arlequin designado por el narcoparamilitarismo para sustituir al actual mandadero de Estados Unidos en el Palacio de Nariño, conocido ahora como del Narquiño. No olvidemos que durante el gobierno de Jaime Lusinchi,el narcoestado colombiano colocó a la fragata “Caldas” en aguas del Golfo de Venezuela, como un ensayo para observar la reacción venezolana. El año pasado la provocación fue montada contra Ecuador, con el bombardeo en su territorio a un campamento de las FARC en la zona fronteriza donde fueron asesinados varios ciudadanos entre ellos un ecuatoriano.

El golpe de Estado en Honduras, no es nada casual y nadie puede dudar de la participación yanki en esa jugada que si no les ha dado los frutos esperados,es porque no contaron con el aguerrido pueblo centroamericano, que cansado de tantos atropellos ahora está dispuesto a rociar con su sangre valles y montañas, antes que permitir la consolidación del Sindicato del Crimen que tomó por asalto el poder.

Pero el imperio siempre tiene sus peones que le sirven incondicionalmente para lograr sus fines y sobre todo en las administraciones demócratas que son más peligrosas que las de los republicanos, porque los primeros son más sutiles para urdir y cometer sus fechorías.

Es así como para tratar de enfriar las calles de Honduras montaron la celada a Zelaya, con Oscar Arias, a quien con su manto de premio Nobel de la Paz, camuflaron ante el mundo como “mediador”, cuando la tarea encomendada por el imperio era ganar tiempo para buscar el desgaste del pueblo,mientras con la artillería mediática intentan presentar ante el mundo a estos padrinos del Crimen Organizado,como ciudadanos con quienes se puede dialogar y que son salvadores de la patria contra el flagelo del “Chavismo”, lo mismo que hicieron en la década de los 60 del siglo pasado con el “Comunismo” en Vietnam.

Basta con leer la obscena propuesta presentada por este carcamal de la derecha internacional al gobierno legítimo de Honduras, para que se termine de caer la careta del señor Arias. Esa grosera propuesta es poco menos que una mentada y no de menta al pueblo de Honduras y a su presidente José Manuel Zelaya, a quien no le queda de otra que convertirse en Comandante de su pueblo y como Francisco Morazan darlo todo por su patria.

La representación de Honduras, dio por fracasada la grosería imperial que pretendía que Zelaya regresara a la presidencia pero en calidad de rehén del Pentágono y sus lacayos.

La respuesta armada del pueblo de Honduras pudiera ser el detonante para la vietnamización de Latinoamérica y la cintura del continente es estratégicamente una buena zona para comenzar y de eso tenemos que estar claros, nadie entrega a las buenas lo que ha robado. Es el caso de Estados Unidos. Esa potencia no va a renunciar a la buena a lo que ha sido su corral hacía donde históricamente había pastoreado los borregos que ha montado como mandaderos, más que mandatarios, hasta que llegó el huracán bolivariano y le subvirtió el,establecimiento, por eso está montando el teatro de operaciones.

Ya Colombia está ocupada militarmente, con lo cual se cumple la condición que esgrimió el Senador Republicano mentor del Plan Colombia, quien durante su exposición de motivos para justificar la inversión dijo: “Para controlar a Venezuela, tenemos que ocupar militarmente a Colombia”. Allí está instalado el tiburón del Caribe, que no duerme, presto para caer sobre su presa.

Por eso los movimientos revolucionarios del continente tienen que estar cada día más unidos, con mayor claridad ideológica, porque solamente la unidad y la claridad sobre lo que queremos y necesitamos, puede permitirnos sortear los peligros que representa la agresión imperial. Hay que seguir las enseñanzas del camarada Ho Chi Minh, quien recibió al agresor en Vietnam, con la única vía que tienen los pueblos para librarse de la superioridad económica y tecnológica de los imperios, la guerra de guerrilla, con la cual hizo morder el polvo de la derrota a los criminales, que intentaron doblegar al bravo pueblo vietnamita a través del uso del Napal, del Gas Naranja y otras criminales armas prohibidas cuyas secuelas todavía sufre la población.

El Comando Sur, con todos sus recursos tecnológicos y fuerzas especiales maneja la batuta de este macabro plan que tiene como base Centroamérica. La vietnamización del continente está en puertas. El imperio no descansa.

*Periodista

cadiz2021@yahoo.es