Por Magno Fernandes dos Reis.magnonina@prodigy.net.mx

Al periodista brasileño Alberto Dines

El individuo que abarca el bien general de una sociedad viene a ser  el sujeto  más distinguido de ella. Las  luces que difunde lo sacan de las tinieblas o de la ilusión de aquellos que la ignorancia arrojó  en el laberinto de la apatía, de la inepcia y del engaño.  Nadie más útil que aquel que se destina a enseñar con evidencia los hechos del presente y a demostrar las  sombras del futuro. Tal ha sido el trabajo de  los redactores de las  Hojas Públicas.  Hipólito da Costa. 1808.

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Manuel Buendía. Periodista asesinado  en México en 30 de mayo de 1984.  Los periodistas, como el combatiente sin relevo, vivimos y morimos con el uniforme de campaña puesto y el fusil humeante entre las manos.

A diferencia del escribano prehispánico, del crítico de arte o del periodista del siglo XIX, el periodista del siglo XXI mantiene una relación con el poder y los medios sociales que determina su texto. Lo que separa al periodista contemporáneo de sus antecesores no es el “diploma”, sino, la institucionalización de las tareas del periodista.  Uno  de los rasgos del  STF (Supremo Tribunal Federal de Brasil) es ocultar las prácticas económicas  y políticas que lo constituyen como un espacio dedicado a crear y transmitir mensajes ideológicos.  La reflexión a la que nos convoca la extinción del diploma para el ejercicio de la  profesión de periodista en Brasil,  no puede ser más pertinente para nuestro entendimiento del presente: el periodista se siente sin rumbo. ¿A dónde conducirá el camino trazado para el periodista?  Ningún diploma garantiza la ética, la honestidad y  el compromiso del profesionista  con la sociedad.  La  política  y la  información impresionan y revolucionan  al mundo. Sin embargo, los efectos de esta política triunfadora son perversos.

El periodismo se debilitó y los textos se distanciaran del lector y se homologaron. Ahora, el periodista se encuentra libre para negociar sus ideologías con el sistema. El periodista Manuel Buendía, asesinado en 1984 dije: hablar de ética entre nosotros los periodistas es como mencionar el cilindro: casi todos afirmarían que lo pueden tocar, pero no muchos se ofrecerían como voluntarios para cargar con él;  privilegio  es que nos lean los campesinos, los obreros, los estudiantes, las amas de casa y manifiesten interés en lo que hacemos. Privilegio es haber nacido en México y tener en las manos una oportunidad real de servicio. Privilegio es recibir la injuria del cacique, la amenaza y la calumnia como respuesta a una denuncia escrita, firmada y publicada.

El establecimiento de Asesorías de Prensa dedicadas a controlar  la distribución de información provocó diversas consecuencias.  Creó un  espacio con la función de mediar las relaciones directas del periodista con los centros de poder. Esta asesoría de prensa, a su vez, se convirtió en la Fábrica de Espectáculos y Noticias normalizando la escritura y el discurso del periodista. Este centro de noticias dio a luz los productos específicos que alimentan las secciones de variedades.  Lo que hoy define el lugar social del periodista en la sociedad no es el diploma y, sí la espectacularización de la noticia. El periodista del siglo XXI  por ser  “performatico”, sólo narra el momento de los hechos y el texto está enfocado a una lectura a corto plazo. La perversidad es la norma para el periodista contemporáneo porque la función del periodista es transformar la noticia en espectáculo para satisfacción inmediato del lector.

Esta complacencia del lector reduce la calidad de la información que necesita  tiempo para leer se y la aceptación de los sacrificios que esta lectura impone.

El presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil Gilmar Mendes argumenta la extinción del titulo de periodismo así: “un excelente chef de cocina podría ser licenciado en una Facultad de Gastronomía, lo que no legitima exigir  que la  comida sea hecha por un profesional con diploma de curso superior. El  Poder Público no puede restringir, de esta forma, la libertad profesional en el ámbito de la culinaria. De esto nadie tiene duda, lo que no aleja la posibilidad del ejercicio abusivo y anti ético de esta profesión, con riesgos inclusive para la salud y la vida de los consumidores.”  Esta justificación oculta las negociaciones para reducir  las labores de investigación  del periodista, o no están explícitos los motivos para la  desvalorización de la profesión de periodista a favor de ciertas  actividades  y en perjuicio de otras.  En cambio, sus medios de difusión se dedican a  exaltar el aspecto cultural y humanista de la institución.

periodista asesinado por fachas

HERZOG, VLADIMIR
Muerto en 1975
País: Brasil
Medio para el que trabajaba: CULTURA TV

El 25 de octubre miembros del gobierno militar de Brasil le torturaron hasta la muerte después de haber sido acusado de conspiración. Los militares aseguraron que se había suicidado. Era director de informativos de su canal de televisión en Sao Paulo y había trabajado en la prensa escrita. Su muerte causó gran conmoción y despertó unas protestas que eventualmente traerían la democracia a Brasil. Había nacido en Yugoslavia, en 1946, y siendo niño se había trasladado a Brasil. También había trabajado para la BBC en Londres de 1964 a 1969. Tenía 38 años.

Por otro lado, no es  correcto comparar al Supremo Tribunal Federal de Brasil con un programa televisivo popular (Programa de Auditorio del Ratinho, (SBT) o ventaneando en México) donde se favorecen proceso de conciliación garantizando la esperanza del telespectador  por la visualización del éxito ajeno.    ¿Se puede asesinar a un periodista  aspirando a que el pueblo no crezca en la más absoluta de las miserias y tenga que soportar durante toda su vida un gobierno corrupto e incapaz?  ¿Cuántos cocineros brasileños fueron  asesinados por preparar una comida picante?  ¿Cuántos periodistas brasileños fueron victimas del sistema político  por escribir un texto picante?