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Escrito por Melissa Silva Franco   

domingo, 26 de septiembre de 2010

(Madrid).-El racismo. Tradiciones machistas. No reconocer la diversidad del mundo. Desprecio al trabajo. Vivir en un mundo de mentiras. El miedo y la militarización, fueron los siete pecados capitales que el escritor Eduardo Galeano fue desglosando al dar clausura al encuentro “Crisis Global y su impacto en los países en vías de desarrollo” que conforma una de las mesas de trabajo de la semana de cooperación en Madrid.

“Todos estamos hechos de dos mitades: mitad maravilla y mitad mierda, pero todos debemos tener la misma igualdad de condiciones para demostrarlo, debemos luchar para que eso pase, pues el mundo de hoy nos desvincula, nos condena a la soledad, debemos trabajar por evitarlo, por aprender a escuchar a los demás y unirnos para transformarlo”, explicó.

Galeano fue recibido por innumerables medios de comunicación iberoamericanos y estudiantes, quienes aprovecharon el encuentro para escuchar una charla llena de lúcidez y críticas al sistema actual político y social.

Uno de los temas que captó mayor espacio en su discurso fue la violencia que viven las mujeres en manos de hombres en cada rincón del mundo.

“¿Por qué tratan a las mujeres peor que a los tangos?…¡Son figuras llenas de gracia! Las mujeres nacen de nuevo cada vez que alguien las mira… ¿Cómo pudieron ellos crear esas figuras?….¿O fueron ellas?… El mundo repite las tradiciones machistas.” expresó el escritor, quien además agregó:

El autor de Las venas abiertas de América Latina citó también el racismo, “que produce amnesia”. Porque todos somos, según Galeano, africanos emigrados. “De África sólo sabemos lo que nos enseñó el señor Tarzán”, pero fue allí donde “empezó el viaje humano en el mundo”. Aunque no es sólo una cuestión de piel, explicó: “La guerra de Irak también es racismo”.

También hizo un llamado a la reflexión frente a la legalización del matrimonio homosexual en Argentina, pionero en Latinoamérica, que le valió para criticar la intolerancia al diferente, un pecado más al que sumó el desprecio al trabajo. En este mundo al revés, “donde las jornadas de trabajo se miden con los relojes derretidos de Salvador Dalí[…], es el precio lo que fija el valor y no al revés”.

En cuanto al tema político, Galeano se refirió al presidente venezolano Hugo Chávez, a quien considera que es víctima de las exageraciones. "Hay una demonización de Chávez. Antes Cuba era la mala de la película, ahora ya no tanto. Pero siempre hay algún malo. Sin malo, la película no se puede hacer. Y si no hay gente peligrosa, ¿qué hacemos con los gastos militares? El mundo tiene que defenderse.

Y de allí enlazó con la crisis económica mundial, al referirse que "el mundo tiene una economía de guerra funcionando y necesita enemigos. Si no existen los fabrica. No siempre los diablos son diablos y los ángeles, ángeles. Es un escándalo que hoy, cada minuto, se dediquen tres millones de dólares en gastos militares, nombre artístico de los gastos criminales. Y eso necesita enemigos. En el teatro del bien y del mal, a veces son intercambiables como pasó con Sadam Husein, un santo de Occidente que se convirtió en Satanás".

En la sesión de preguntas y respuestas, Galeano contestó con naturalidad las siguientes:

¿Para quién escribe Eduardo Galeano?

Tengo una suerte enorme y es que cuando en lecturas o charlas me encuentro con el público, confirmo que es cada vez más joven. Mi mujer bromea diciendo que pronto llegarán en cochecitos de bebé.

¿Qué recuerda de su experiencia con el gran poeta Onetti?

Era un falso puercoespín. Un hombre por dentro, aunque se hacía el ogro. Me enseñó que las únicas palabras que merecen existir son aquellas mejores que el silencio y por eso a mí me cuesta mucho escribir y reescribo tantas veces.

¿Cuál es el de la izquierda actual?

Desconfío mucho de este tipo de razonamientos porque conducen a una división del mundo entre buenos y malos. El bien y el mal: lo mismo que proponía Reagan o Bush, pero desde la izquierda.

¿Qué le dice la palabra socialismo?

Me hace pensar que podemos llegar a creer que tenía razón aquel viejo proverbio latino: Ítaca no existe, lo que existe es el camino hacia Ítaca. Lo que existe es la búsqueda. Yo creo que nuestro mundo está embarazado de otro mundo.

¿Ha reportado la globalización algún bien en América Latina?

Internet, por ejemplo. Aquello que nació al servicio de las programaciones de las operaciones internacionales en EEUU está siendo ahora un instrumento de vida. Sirve para dar voz a quienes antes estaban condenados a la soledad. Por mi parte, confieso que al principio desconfiaba de todo esto: pensaba que las máquinas beben de noche. Que cuando nadie las ve se emborrachan y por eso durante el día hacen cosas inexplicables. No hay que olvidar, sin embargo, que la globalización implica concebir la codicia como motor de la vida, el arréglate como puedas, y quien no, que se joda.

¿Seguimos sometidos al colonialismo de la industria cultural?

Es verdad que Internet lo ha reducido. Pero aún persiste la organización colonial. Y es ahí donde entran en juego los agentes culturales del mundo independiente, sometido y humillado, y que a veces llegan a hacer suya la mirada del amo. Una tradición de autodesprecio. La cultura de la impotencia con la que los países del Sur han sido entrenados por el Norte.

¿Y qué hay de la democracia mediática?

Bueno, no depende de que a Italia la dirija Berlusconi o San Francisco de Asís. Depende de un desarrollo de la industria de la comunicación que se orienta hacia el consumo y no hacia la multiplicación del conocimiento y de la sensibilidad. Hacemos nuestro el criterio según el cual solo es bueno lo rentable. Eso te enseña a aplastar al prójimo, no a reconocerlo como persona. Es una parte sustancial de lo que hoy día podríamos llamar la dictadura del miedo. Ya ni se salvan los animalitos, pues hasta los cerditos te transmiten la gripe y las vacas la locura. Y yo que pensaba que la locura era un privilegio humano.

En Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, los Gobiernos andan a la gresca con los medios de comunicación…

R. Las generalizaciones corresponden a una visión de nuestra realidad, la latinoamericana o del sur del mundo, que el norte tiene. Los débiles, cada vez que intentan expresarse o caminar con sus piernas, resultan peligrosos. El patriotismo es legítimo en el norte del mundo y en el sur se convierte en populismo o, peor todavía, terrorismo. Las noticias son muy manipuladas, dependen de los ojos que las ven o el oído que las escucha. La huelga de hambre de los indios mapuches en Chile ocupa poco o ningún espacio en los medios que más influencia tienen, y una huelga de hambre en Venezuela o Cuba merece la primera plana. ¿Quiénes son los terroristas? ¿Son piratas los que asaltan los barcos o los que pescan violando las leyes y los límites?.

La denuncia es una constante en sus libros y artículos, pero el tono de la denuncia ha cambiado ¿Por qué?

He ido descubriendo que todo lo que uno intente hacer para desenmascarar la realidad va a ser más eficaz, va a funcionar mejor si uno se limita a mostrarla tal cual es. La denuncia explícita me parece menos eficaz a largo plazo que la denuncia implícita. Es como la diferencia entre la pornografía y el erotismo.

¿Cuando le indignan cuestiones del presente, no le dan ganas de subir el tono?

Yo creo que la prosa vibra mejor, tiene más electricidad cuando uno cabalga mejor con riendas cortas. Si uno da rienda suelta, se deja ir, es mucho menos eficaz. Yo no quiero dictar cátedra, pero eso es lo que me pasa a mí. Me parece que mejor que formar es informar. Mejor que desarrollar las ideas en abstracto es encarnarlas. Que las ideas transpiren, que respiren, que tiemblen, que lloren y que rían. Después hay que ver que pasa con las palabras que el lector recibe y ahí no hay estadística válida. La prueba de que un libro de veras funciona no está en el libro sino en el lector o la lectora.

¿Cómo trabaja?

Siempre ando con una libretita (saca del bolsillo una libreta del tamaño de una caja de fósforos). Acá tomo nota de cosas que veo , que leo, que no sé si se van a convertir en algo.