Informe exclusivo de una visita a los campamentos de refugiados y territorios liberados

 

Desde Tinduf, Argelia

Campamentos de Refugiados Saharauis, Tinduf, Argelia.- Siento que estoy en el fin del mundo. Se nos hace un nudo en la garganta, se nos humedece los ojos ver que 160 mil saharauis se encuentran en un crudo desierto, lejos del Sáhara Occidental, su hogar, invadido por el rey de Marruecos, alejados a la fuerza de su familia y que si vuelven serán torturados y vivirán como esclavos, sin derechos humanos, sin ONU que los asista, que cuenta con la insensibilidad de los gobiernos de Francia y España, vetando el primero todo intento de solución al conflicto, vetando incluso que los saharauis sean tratados como seres humanos en el territorio ocupado y, el segundo, siendo la potencia colonial administradora abandone irresponsablemente la región en 1975, dejando a los indefensos saharauis en manos de los bárbaros marroquíes, sedientos de sangre y voraces para depredar las riquezas de un país que no es el suyo. La Corte Internacional de Justicia de La Haya lo decretó en 1975: Marruecos no tiene ninguna ligazón territorial con el Sáhara Occidental.

Van tres generaciones de saharauis viviendo en condiciones muy duras en los Campamentos de Refugiados en la zona de Tinduf, una localidad argelina –cedida temporalmente-, árida y rocosa, que les sirve de refugio. Es inédito que una nación viva refugiada por más de 35 años. Es un récord mundial que no enorgullece a la comunidad internacional. Soy el primer periodista peruano que llega a estas áridas tierras y comprueba lo difícil que es vivir aquí, con escasez de agua (cuya calidad es precaria) y electricidad, baños silos, una pobreza inmerecida y toda clase de limitaciones.

La situación en los campamentos empeora por la falta de ayuda internacional alimentaria y de medicinas, agravada por la crisis económica mundial y por la insensibilidad del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que está pretendiendo aminorar el apoyo por consideraciones subjetivas, como por ejemplo no considerar refugiados a los saharauis que han decidido vivir en los territorios liberados o los que vienen de Europa con un pequeño capital y tienen autos. ¿Es que no quieren que progresen? Actualmente, los refugiados reciben asistencia humanitaria del gobierno argelino, de la Media Luna Roja, ONGs, el Programa Mundial de Alimentos, Oficina Humanitaria de la Unión Europea y del ACNUR.

Pero el pueblo saharaui es digno. Como dijo Ahmed Fadel “está hecho de arena y viento”. Sin delincuencia, ni analfabetismo; ejemplo de valentía y esperanza. De la nada ha construido huertos, escuelas, hospitales y talleres. Tienen educación primaria y secundaria. La superior la hacen Argelia, Cuba y otros países, que los becan y regresan luego y aunque no consiguen trabajo en sus especialidades, ya están formados para ser algún día conductores de su nación.

Es un pueblo muy hospitalario y tolerante, con valores muy fuertes inculcados en la familia. La mujer saharaui tiene un papel preponderante en la sociedad, pues es madre, esposa, educadora, gobernadora, enfermera, parlamentaria (hay 18 diputadas de las 53 curules), ministra y guerrera. Su movimiento de liberación, el Frente Polisario, ha contribuido a la identidad y ha hecho un estado con valores democráticos. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) está cimentada en el exilio y en los territorios liberados de Bir Lahlu, Tifariti, Mheriz, Miyec, Agüenit, y Zug, aproximadamente la tercera parte del territorio, el resto está invadido por Marruecos.

Nana Rachid, directora del centro de cultura de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, expresó la indignación por la gran represión marroquí a la población civil saharaui que protestaba pacíficamente en los campamentos de Gdaim Izik en El Aaiún ocupado. Pidió que el mundo diferencie entre la víctima y el victimario; y que ingresen observadores y periodistas en los territorios ocupados. Que el Consejo de Seguridad de la ONU actúe porque el pueblo saharaui está esperando justicia. “Vivimos como refugiados 35 años en las condiciones más adversas, pero podemos expresarnos libremente. El mundo debe conocer lo que estamos padeciendo”, dijo, agregando que “en los territorios ocupados obligan a los saharauis a usar la vestimenta marroquí para poder ir a comprar al mercado. Los marroquíes violan el hogar cuando quieren”.

“¡Viva el Sáhara libre!”

Fuimos a la escuela “27 de febrero” en la que la profesora tomaba examen de español y nos permitió ingresar al aula para regalar a los niños caramelos peruanos de chicha morada –que por supuesto nunca habían probado- y toffees. Los niños estaban encantados con tales caramelos, que por supuesto fueron insuficientes. Los niños saharauis están siempre alegres, pese al drama que viven. Vi uno a lo lejos y le hice la señal de la “V” de la victoria y me contestó ¡Viva el Sáhara libre!

Visitamos el hospital del Mártir Mohamed Mohamed Lamin, en el campamento 27 de febrero. Su director, Mohamed Yahdih Semlan, nos cuenta que faltan medicinas para los niños y que las enfermedades más comunes son diarrea, conjuntivitis, deshidratación, así como las enfermedades respiratorias. Además, nos relata su drama personal que no puede ver a sus padres enfermos, que se encuentran en los territorios ocupados.

Asimismo, recogimos en la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis el conmovedor testimonio de Nuha Abidin Buseid, que vivía en El Aaiún, cuyo padre Abidin Buseid, era ganadero y durante la invasión huyeron al sur –siendo bombardeados con napalm-, y fueron ayudados por los argelinos, quienes trasladaban en sus camiones a niños, ancianos y heridos. Su padre la cargó y la puso en un camión y le dijo “ya te seguiré” y nunca más lo volvió a ver. Se lo llevaron a la “cárcel negra” marroquí. Ella llorando expresó que quería saber si estaba vivo o muerto. Dicha institución denunció que existen 150 saharauis en la “cárcel negra” en el Aaiún ocupado y están preocupados por su integridad física, ya que la utilización de torturas es común allí.

Fuimos, de otro lado, a un homenaje a la cantante Mariem Hassan, que quedó cuarta en un festival cultural en Europa en el que concursaron 867 participantes. Es la embajadora de la canción saharaui, de alto contenido político. El auditorio enfervorizado gritaba “Toda la patria o el martirio”. “El pueblo saharaui no se rendirá. No nos arrodillaremos. No nos asustarán sus fusiles ni sus cañones!”. “El fuego no podrá con nosotros. La tortura no podrá con nosotros”. “¡No hay solución más que la autodeterminación!”. “Rey cobarde ¿dónde están los derechos humanos?”. “Marroquíes hagan lo que quieran, pero el Sáhara es para los saharauis”.

En Sáhara libre

Llegamos a Bir Lahlu, territorio liberado en donde se fundó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), y visitamos a los soldados del Segundo Batallón de Infantería –de la Quinta Región Militar-, que cuenta con armas antiaéreas. Su comandante, Ahmed Salem Lebsir, señaló que la moral es muy alta y que los soldados de mayor edad tuvieron que contener a los jóvenes que querían irse a la guerra por la indignación y el dolor que les causó la masacre marroquí en los campamentos saharauis de Gdaim Izik.
El comandante en jefe de la Región y miembro del secretariado del Frente Polisario, Hama Salama, enfatizó que todos los soldados son voluntarios (el servicio militar no es obligatorio) y sin sueldo y que consideran que cada saharaui equivale a 100 marroquíes, por su espíritu de lucha y mística en defensa de su patria.

“Los saharauis no se rinden nunca, es su naturaleza, luchan por su causa y su tierra” señaló el militar, agregando que con este rey marroquí (Mohamed VI) “será imposible lograr la independencia del Sáhara Occidental por medios pacíficos. Marruecos está fuera de la ley internacional, pero los saharauis no quieren ser los asesinos de la paz”. Destacó, por otra parte, la oposición de los saharauis a Al Qaeda. “El país está en orden y esa agrupación terrorista no opera aquí”, aseguró.

La comunidad internacional no puede ser indiferente al drama saharaui, que tiene al Derecho Internacional a su lado y tiene el derecho de vivir libremente y decidir su destino. Francia, España y Marruecos deben despertar de su largo sueño y comprender que el colonialismo es un crimen contra la humanidad y las Naciones Unidas deben hacer cumplir, por la razón o por la fuerza, las resoluciones de descolonización, para así evitar, de una vez por todas, que la nación saharaui siga desangrándose.

La Corte Internacional de Justicia de La Haya dejó claro el 16 de octubre de 1975 que Marruecos no tiene ninguna soberanía sobre el territorio del Sáhara Occidental. ¿Está esperando la ONU que se produzca una masacre como en Bosnia o que se vuelva a la guerra para otorgar la independencia al Sáhara Occidental, que la merece por derecho y en justicia?

Yo soy saharaui.

(*) Periodista. Miembro de la Prensa Extranjera.

sanchez-serra9416@hotmail.com /

http://rsanchezserra.blogspot.com/