Los transgénicos son organismos vivos genéticamente modificados (OGM). Así, durante los últimos años, algunas empresas han desarrollado distintas variedades de semillas que, en laboratorio, han sido diseñadas bajo el pretexto de "asegurar alimento para el mundo". Irónicamente, dichos alimentos han demostrado tener efectos negativos en la salud de los consumidores. A pesar de esto, dichos productos se encuentran ya en prácticamente todos los alimentos procesados que se puedan encontrar en el mercado: alimento para bebés, confituras, aceite, pan, frituras, entre muchos otros. Adicionalmente, las empresas bio tecnológicas encargadas de crear los OGM, crean un aparato legal verdaderamente destructivo en el ámbito social en cada país donde se promueven. En México por ejemplo, antes de su liberación al campo, se creó una ley de semillas que prohíbe el intercambio de granos entre campesinos, hábito sumamente arraigado en las áreas rurales. Así, los campesinos que siguen la tradición, se convierten en criminales ante el gobierno. Los posibles daños medio ambientales de este tipo de organismos tampoco pasan desapercibidos.

En el país, el maíz es nuestro principal sustento. De él obtenemos la mayor parte de nuestro alimento. Gracias a él, nuestros pueblos indígenas pudieron desarrollarse, establecerse y hacer ciudades. Fue por él que inventaron calendarios que les ayudaran a medir el tiempo con relación a la siembra y a la cosecha. La relación que en México se ha desarrollado con el grano a través de más de 7000 años de interacción es casi simbiótica. El pueblo mexicano no existiría sin el maíz, y el maíz no existiría (literalmente) sin la mano del campesino mexicano que selecciona la mazorca, la deshoja y desgrana, para posteriormente sembrarla. Los transgénicos no hacen más que contaminar todo este legado cultural que nos ha sido heredado.

¿Transgénicos? No, gracias es un evento en donde los consumidores solicitamos un etiquetado en los alimento que nos permita decidir si queremos OGM en nuestros alimento, o no. Así mismo, los campesinos y ambientalistas solicitamos que se rechace la experimentación del maíz transgénico en nuestro país, que es centro de origen del grano. En México, no queremos transgénicos.

Si estás leyendo esto, infórmate. Asiste a nuestros próximos eventos y obtén más información. Así mismo, puedes consultar los videos incluídos en este sitio, o bien visitar las páginas electrónicas de las diversas organizaciones participantes.

Cómo saber si tus alimentos contienen transgénicos

Para saber qué puede haber en tu comida, es preciso leer las etiquetas de los alimentos industrializados. Si los productos contienen alguno de los siguientes ingredientes, es altamente probable que contengan transgénicos:

Soya: en forma de harina, proteína, aceites y grasas (a menudo se "esconden" detrás del concepto de aceites o grasas vegetales), emulgentes (lecitina-E322), mono y diglicéridos de ácidos grasos (E471) y ácidos grasos. La mayor parte de la soya que se encuentra en el mercado (excepto la certificada como orgánica) es transgénica.

Maíz: en forma de harina, almidón, aceite, sémola, glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, dextrosa, maltodextrina, isomaltosa, sorbitol (E420), caramelo (E150). Estos insumos están hechos con variedades de maíz amarillo, procedentes de EUA, donde los cultivos de maíz son transgénicos o se han contaminado con transgenes.

Algodón: en forma de aceite proveniente de semillas.

Canola: en forma de aceite.

Estos ingredientes o sus derivados son usados en dos de cada tres productos a la venta en los supermercados, tales como panes, alimentos infantiles, cervezas, dulces, caramelos, chicles, refrescos, embutidos, botanas, bebidas, leche en polvo, chocolate en polvo, confitería, margarinas, alimentos preparados, jugos, mermeladas y alimentos para animales, entre muchos otros.

Es importante aclarar que no todos los productos que usan estos ingredientes son transgénicos, por lo que es importante distinguir entre las compañías que tienen una política clara para NO usar estos ingredientes transgénicos y las compañías que no están dispuestas a brindar información sobre su uso o comprometerse a NO usarlos; para lo cual la Guía de transgénicos y consumo responsable de Greenpeace es una útil herramienta.