comercio

La Estafa del Fondo Monetario Internacional

quien juega con fuego……………….
Que no estamos viviendo una crisis sino una estafa a nivel planetario lo saben ya hasta los más tontos. Que el gran capital internacional está creando escenarios ficticios para que las clases medias y bajas de los países del primer mundo vean saqueados sus activos y pierdan sus derechos como ciudadanos, trabajadores y consumidores es un hecho incontrovertible.

La Estafa del Fondo Monetario Internacional

El Fondo Monetario Internacional (FMI) es una paradoja en sí mismo:gran conocido desconocido en el seno de las Naciones Unidas, predica bondades que doblegan a los países y emite “consejos” de obligado cumplimiento. Los españoles de a pie teníamos poca constancia del FMI hasta que empezó la crisis y los periódicos empezaron a publicar sus consejos. Muchos países europeos están comenzando su baile con esta macroinstitución. Otros países, como Argentina, Venezuela o Albania, ya han aprendido que quien baila con el diablo sale quemado.
¿Cómo se autodefine el FMI?
Es un organismo creado para facilitar la estabilidad económica mundial y reducir la pobreza. Otorga créditos a los países con problemas en su balanza de pagos. Nació en 1945 de la Conferencia de Breton Woods, la misma que estableció la arquitectura económica del capitalismo. Tiene sede en Washington y lo preside la francesa Christine Lagarde. Lo integran 187 países y en sus 67 años de historia ha estado presidido siempre por un ciudadano de Europa o Estados Unidos.
¿Qué es realmente el FMI?
Es la institución encargada de ejecutar los grandes robos dirigidos por señores de cuello blanco y corbata. Perpetúar la división mundial entre desarrollados1 y subdesarrollados. Históricamente se ha cebado con los países en vías de desarrollo, fuente original de los recursos naturales que proveen la abundancia a los países industriales. Dirigido por Estados Unidos (único país con derecho a veto sobre cualquier decisión), a la hora de “cobrar deuda” apunta en primer lugar a todo lo que lleve la etiqueta de “público” o “social”. El FMI es adicto a los impuestos regresivos (esos que desangran al pobre en mayor medida que al rico, como el IVA). Es mejor definir sobre los hechos que sobre la teoría…

politica

Algunas cagadas recientes y otros momentos “de oro” del FMI
-Década de los 70 y los 80. A principios de los 70, el petróleo cuadruplicó su precio. Los bancos más poderosos del mundo, todos de EEUU y Reino Unido, empezaron a dar préstamos a los países subdesarrollados con el aval del Estado que recibía el dinero (símil a lo sucedido en el “rescate” a los bancos españoles). A finales de los 70 la crisis económica se generalizó y el precio de las materias primas, producidas en los países pobres, cayó en picado. En agosto de 1982 estalla la crisis de la deuda en México, Brasil, Perú al tiempo que Argentina se tambalea. El FMI hizo de policía recaudador: obligó a 15 países endeudados a abandonar sus planes de desarrollo y a privatizar el espectro público a cambio de facilidades para devolver la deuda. Los libros de historia de América Latina definen esa época como “la década perdida”. En otros países, como Tanzania, el FMI obligó a que los hospitales cobraran las consultas y los colegios. La asistencia médica cayó un 53% y hoy día el analfabetismo de ese país ronda el 69,4% (CIA World Factbook 2008).

estafa

-Año 1986. Filipinas produce todos los alimentos que consume. En los años venideros, el FMI impuso un plan de ajuste que obligó a destinar el 10% del PIB a pagar la deuda externa y un 30% a pagar los intereses de esos préstamos. Más tarde el país entró en la Organización Mundial del Comercio y abrió sus puertas al arroz vietnamita y tailandés, mucho más barato. Ahora Filipinas importa los alimentos y exporta flores y espárragos al mercado internacional. Según la FAO, el 40% de los filipinos vive bajo el umbral de la pobreza.

Europa

-Fines de la década de los 80. 1989, cae el muro de Berlín y la URSS comienza a desintegrarse. El FMI asesta la patada que pone fin a la caída del gigante soviético: ordena liberar los precios, eliminar subsidios, aumentar la deuda externa con el aval del petróleo, gas y otros recursos y privatizar las empresas y servicios públicos. Seis años después, el número de pobres en la recién nacida Rusia pasaba de 17 millones a 170 millones de personas. En 1998 llega el la crisis conocida como “crack ruso”. Aún se desconoce el paradero de los 22.600 millones de dólares que en ese momento el FMI prestó al gobierno ruso de Boris Yeltsin.

dinero

-Principios de los 90. El FMI alaga la valentía del presidente argentino Menem, presidente de la república desde 1989 hasta 1999. Su legado: privatizaciones históricas, creció la desigualdad, aumentó la pobreza, las pensiones disminuyeron un 13%, cayó el empleo y la producción industrial, se produjo el famoso “corralito” y la deuda pública se multiplicó por 11.

fmi

La Estafa del Fondo Monetario Internacional

-Año 1994. México, moribundo desde la crisis de 1985 tras consumir los remedios del FMI, acepta el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Desde entonces los mexicanos importan desde su vecino del norte todo tipo de alimentos y sirven de mano de obra barata. México es hoy día un estado fallido en manos de políticos corruptos y mafias de la droga que se consume en EEUU.

politica

-Año 1993. Los “tigres” del sudeste asiático llevaban una década creciendo al 8% anual. Llegó el FMI y les pidió que eliminaran los controles sobre los movimientos internacionales de dinero. Los especuladores crearon una burbuja inmobiliaria que reventó en 1997. Primero cayó Tailandia, después Indonesia y más tarde Corea del Sur. En el año 2000, el entonces director general del FMI, el francés Michel Camdessus, dimite de su puesto a raíz de la crisis del sudeste asiático. Es importante recordar que el FMI había acudido a ayudar a los acreedores que habían invertido en fondos especulativos y “poco serios”, lo que derivó en una crisis que destruyó más de 20 millones de empleos.

-Año 2001. Desde los 90, el FMI cita a Irlanda como el mejor ejemplo económico de Europa. El pequeño país crece al 9% anual gracias a sus bajos impuestos en Europa. En el año 2001 explota la “burbuja de los punto.com” y cientos de empresas huyen rumbo a los recién incorporados países del este. Irlanda escapó de ese callejón engendrando otra burbuja, esta de carácter inmobiliario. Año 2008: quiebra la burbuja inmobiliaria. Año 2010: el FMI y la Unión Europea conceden un crédito a Irlanda con un interés del 5,8%. Irlanda se independizó de Inglaterra en los 80 para ceder su soberanía al FMI.

-Junio de 2004. El Partido Popular de J.M. Aznar (conservador) pierde las elecciones en España y días después, el que había sido ministro de economía, Rodrigo Rato, es nombrado director general del FMI. Basta decir que Rato ideó la famosa “ley de suelos” que dio lugar a la burbuja inmobiliaria que ahora tanto se comenta en España. Quienes leen la prensa están al día de la excelente gestión de Bankia, entidad dirigida por Rato después de su paso por el FMI que fue intervenida por el gobierno hace apenas un mes.

-Año 2005. Tras varias décadas bajo el yugo dictatorial dirigido desde Washington, el 80% de los préstamos concedidos por el FMI se concentra en América Latina. Año 2012: esa proporción es del 1%.

dinero

-Año 2007. Varios movimientos altermundistas se unen para pedir al FMI que vincules sus objetivos a los Derechos Humanos. No hubo respuesta. En abril de ese año, Venezuela anuncia que se retira del FMI. Meses después Argentina, Brasil, Uruguay, Indonesia y Filipinas, entre otros, pagan de un golpe toda la deuda que tenían con la entidad y se desatan de la piedra que les impedía crecer. Poco después la sociedad Merril Lynch y Cap Gemini publican un dato escalofriante: hay 9,5 millones de millonarios más en el mundo (tanto cuesta leerlo como creerlo). Estas personas acumulan el equivalente a 12 veces la deuda externa de todos los países en desarrollo.

fmi

-Marzo de 2007. Un año antes del comienzo de la crisis, Rodrigo Rato, presi del FMI, declara: “Los hedge funds (fondos especulativos de alto riesgo) aportan beneficios obvios: han añadido liquidez al mercado y han ayudado a transferir el riesgo a una variedad mucho mayor de inversores dispuestos a asumirlo. En ese sentido han contribuido a la estabilidad y también han ayudado a reducir la ineficiencia de los mercados”.

La Estafa del Fondo Monetario Internacional

-Año 2009. Wikileaks publica un cable secreto de la agencia de inteligencia Stratfor. En él se revela que el FMI había impuesto en 1996 varias medidas de austeridad en los países de los balcanes para acelerar el inicio de la guerra. Ese conflicto se cobró más de 14.000 vidas en total.

-Enero de 2010. Strauss-Kahn sale a “ayudar” a Haití después del terremoto con un préstamo de 100 millones de euros. Año 2012: Haití, el país más pobre de América Latina, sigue bajo los escombros pero su deuda es de 1.885 millones de dólares, de los cuales 430 millones son de intereses.

poder

-Mayo de 2011. El exministro socialista francés y presidente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, es arrestado en un aeropuerto de Nueva York justo antes de despegar por la supuesta violación de una empleada del hotel donde se alojaba. Es la cuarta vez que lo denuncian por abuso sexual. Su mujer, la directora del famoso Huffington Post, sale a defenderlo ante los medios. Un mes después Dominique dimite.

estafa

Europa

-Agosto de 2011. La nueva presidenta del FMI, Christina Lagarde, es investigada en Francia por abuso de poder durante su mandato como ministra de economía del gobierno de Sarkozy.

-Mayo de 2012. La presidenta del FMI, Christine Lagarde, concede una entrevista al diario británico The Guardian. Sus declaraciones encendieron la rabia de muchos: “En lo que respecta a los griegos, también pienso en la gente que en todo momento busca no pagar impuestos (…). Pienso en los niños de un pequeño pueblo de Níger, que van dos horas al día al colegio (…). Pienso en ello todo el tiempo, porque creo que necesitan más ayuda que la gente en Atenas”. Madame Christine cobra 380.000 euros al año libres de impuestos por su cargo diplomático. El PIB per cápita anual en Níger es de 676 dólares.[/b

-Abril de 2012. La presidenta del FMI, Christine Lagarde, advierte que deben recortarse las prestaciones sociales y hay que retrasar la edad de jubilación ante “el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”. Su última perla:Tal cual.

El FMI ilustra perfectamente tanto la locura que hay detrás de la ayuda al desarrollo como sus verdaderos motivos. El FMI se hace pasar como una especie de banco, aunque concede "préstamos" que ningún banquero racional aprobaría, en su mayoría a gobiernos tambaleantes, con economías débiles y monedas inestables.
La verdadera razón de ser del FMI es canalizar dólares provenientes de los impuestos hacia empresas con buenas conexiones políticas.
La realidad es que los préstamos del FMI a menudo hacen más daño que bien. En el mejor de los casos, se presta dinero a gobiernos de países con baja productividad económica y, en el peor, el dinero termina en el bolsillo de dictadores corruptos.

politica

Esta pasando en España y mañana puede pasar en tú País

Anuncios

La Gran Fantasía de la Comida “Orgánica”

(el mejor negocio de las mega-corporaciones)

Las mismas mega-corporaciones de las cuales rehúyen los consumidores de productos orgánicos en realidad controlan esta multimillonaria industria y determinan que ingredientes son admitidos dentro de la todopoderosa etiqueta de “orgánico“

Por: Alejandro de Pourtales – 09/07/2012 a las 01:07:25

La etiqueta de “orgánico” en un producto, especialmente un alimento, se ha convertido en una fórmula mágica que nos hace sentirnos bien al tiempo que gastamos dinero extra para obtener un bienestar prometido. Sin embargo esta industria, la de la comida orgánica, al menos en su versión de supermercado, se ha convertido en una enorme fantasía cooptada por las grandes corporaciones de las cuales supuestamente huyen las personas que compran productos orgánicos.

En una lógica perversa el negocio parece ser redondo. Primero grandes corporaciones, del llamado Big Food, llenan los alimentos de aditivos, conservadores y demás “químicos” que contaminan la salud de los consumidores; se crea un movimiento de conciencia en torno a estos alimentos y se genera una industria que busca salvaguardar el bienestar del consumidor produciendo alimentos a la vieja usanza, manteniendo un estándar de calidad. Se populariza el término orgánico, un tanto difuso, para significar aquellos productos que no involucran métodos de producción moderna tipificados en el uso de pesticidas, fertilizantes químicos y modificación genética–en general que no dañan a los animales y al entorno en el que lo producen. Una especie de purismo ideológico que alimenta. Los químicos son los enemigos –aunque por supuesto todo organismo es químico naturalmente.

Buscar alimentarse sanamente y romper con la cadena alimenticia que controlan las grandes corporaciones, regresar a los pequeños productores y otorgarle ese valioso coeficiente, perdido en el proceso industrial, de hacer los alimentos con una intención de nutrir (“hecho con amor” es el “slogan” favorito),  parece algo no solamente positivo sino incluso parte de la evolución humana. Sin embargo, ya sea por los invasivos y malignos tentáculos de las grandes corporaciones o por la ingenuidad del consumidor que lo que compra generalmente son ilusiones que satisfacen su producción de dopamina y reafirman cómodamente lo que quiere que sea la realidad, en muchos casos esta moda de alimentarnos de productos orgánicos no es más que un plácido y frívolo (aunque sea bienintencionado) autoengaño. Y ahora son las mismas compañías,  que producen  o producían alimentos casi venenosos, las que promueven los alimentos orgánicos, enarbolando un nuevo mito de comunión edénica a partir del poder inmaculado de la comida no alterada por los procesos industriales de la modernidad: un regreso a natura.

El New York Times publico un interesante artículo sobre la realidad detrás de la gran industria de los alimentos orgánicos, con un valor anual de hasta 30 mil millones de dólares en ese país [actualmente en el 2014 es aproximadamente 75 mil millones de dólares]. El hecho de que los consumidores estén dispuestos a pagar más dinero por un producto orgánico no ha pasado desapercibido para las grandes  corporaciones de alimentos que, recurriendo a su varita mágica, el marketing, han logrado –sin que el consumidor lo perciba– tomar control del mercado e influir en cómo y en qué se etiqueta “orgánico”.

Muchas de los grandes nombres de los alimentos orgánicos han sido adquiridos por las grandes corporaciones de alimentos sin que esto llegue al conocimiento del consumidor. Bear Naked, Wholesome & Hearty  y Kashi, pertenencen al gigante de los cereales Kellog; Naked Juice es parte de PepsiCo; y detrás de Walnut Acres, Healthy Valley y Spectrum Organics está Heinz, la marca de ketchup cuyo CEOparticipa en la reuniones Bilderberg. Esto no es todo, Coca-Cola, General Mills, Nestle, Kraft y otras megacorporaciones han “devorado la mayoría de la industria de la comida orgánica en Estados Unidos. Ingredientes puros, producidos localmente en pequeñas granjas familiares, no mucho, que digamos”, escribe Stephanie Storm en el New York Times. ¿Comprarías ese jugo de arándano orgánico si supieras que es producido a fin de cuentas por Coca-Cola? ¿Te sabría igual?

La junta directiva del National Organic Standards Board ha permitido el uso de ingredientes como el carragenano un polisacárido derivado de las algas queincluso ha sido vinculado al cáncer,  o del inositol sintético, que, como su nombre lo indica, se manufactura usando procesos químicos.

Michael J. Potter, fundador de la compañía pionera de alimentos orgánicos Eden Foods, se niega a poner la etiqueta de orgánico en sus productos, ya que la considera un “fraude”.

En la medida en la que las grandes corporaciones han empezado a dominar la junta directiva, que decide los estándares de los alimentos orgánicos, han crecido los ingredientes aprobados por dicha industria. Actualmente existen 250 sustancias “no-orgánica” en la lista; en el 2002 había solo 77.

En diciembre se estuvo a punto de aprobar la utilización de amonio nonanoate, un herbicida –votaron a favor General Mills, Campvell’s Soup, Organic Valley, Whole Foods Market y Earthbound Farms (sólo falta que Monsanto coloque algunos de sus pesticidas en la lista o que sea admitido a la junta directiva y no sería del todo raro que tenga presencia en el mercado bajo una empresa fantasma).

Alexis Baden Mayer, director de la Asociación de Consumidores Orgánicos, advierte: “Entiendo que quedan muy pocas compañías 100% orgánicas. Pero ¿en realidad es necesario añadir a una compañía como General Mills que tiene tanto interés en promover la ingeniería genética, promover la nanotecnología y varias otras cosas que son la antítesis de los principios orgánicos para supuestamente garantizar la diversidad?”.

Así las cosas en Estados Unidos, pero seguramente también en muchas partes del mundo en las que se adopta el modelo comercial de este país. Especialmente en los grandes supermercados, donde a veces el mismo producto, sólo con la etiqueta mágica de “orgánico”, cuesta casi el doble. Si quieres comer “orgánico” lo mejor que puedes hacer es crecer tu propio alimento o comprarlo a personas conocidas que tengan huertos cerca de donde vives. Aunque claro que puedes seguir comprando comida orgánica en el supermercado y seguramente te sabrá mejor y hará mejor a la salud, bajo el efecto placebo –siempre y cuando esto le gane a la parte de tu cerebro que te dice que estás cayendo en un truco de marketing y acabas de desperdiciar tu dinero.  ¿Qué eliges? y ¿en realidad importa?

Twitter del autor: @alepholo

Link del articulo:

http://pijamasurf.com

Premio Nobel de Medicina: Las farmacéuticas bloquean los medicamentos que curan porque no son rentables, impidiendo su distribución.

Ahí va el escándalo… -muy valiente este Premio Nobel de Medicina-. Qué lástima que esto no salga en los noticiarios de todas las cadenas para que la gente reaccione en masa… es de vergüenza.

El ganador del Premio Nobel de Medicina, Richard J. Roberts, denuncia la forma en la que operan las grandes farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a la salud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es tan rentable como la cronicidad.

 

 

http://pijamasurf.com/wp-content/uploads/2011/02/Picture-759.png

 

Hace unos días se publicó una nota sobre datos revelados que muestran que las grandes compañías farmacéuticas en los Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año pagando a doctores para que éstos promuevan sus medicamentos.  Para complementar, reproducimos esta entrevista con el Premio Nobel de Medicina, Richard J. Roberts, quien señala que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio sí desarrollan medicamentos cronificadores para que sean consumidos de forma serializada. Esto, señala Roberts, también hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfermedad no sean investigados. Y se pregunta hasta qué punto es válido y ético que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a los de la mafia. La entrevista originalmente fue publicada por el diario español La Vanguardia:
¿La investigación se puede planificar?
– Si yo fuera ministro de Sanidad o el responsable de Ciencia y Tecnología, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.
– Parece una buena política.
– Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…
– ¿Y no es así?
– A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.
– ¿Cómo nació?
– La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.
– Toda una aventura.
– Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.
– ¿Fue científicamente productiva?
– Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.
– ¿Qué descubrió usted?
– Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).
– ¿Para qué sirvió?
– Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.
– ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?
– Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… tengo mis reservas.
– Le escucho.
– La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.
– Explíquese.
– La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…
– Como cualquier otra industria.
Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.
– Pero si son rentables, investigarán mejor.
– Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.
– Por ejemplo…
He comprobado que, en algunos casos, los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad
– ¿Y por qué dejan de investigar?
– Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicamentos que no curan del todo, sino que hacen crónica la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.
– Es una grave acusación.
– Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para convertir en crónicas dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que le digo.
– Hay dividendos que matan.
– Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.
– ¿Un ejemplo de esos abusos?
Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.
– ¿No me habla usted del Tercer Mundo?
– Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.
– ¿Los políticos no intervienen?
– No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.
– De todo habrá.
– Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…

ASCO

¿Es usted mamá, …abuela, ….tía, …hermana?, simplemente “ser humano”. Le dolería verdad, le atizaría el alma conocer que unos delincuentes armados de billetitos verdes seducen a sus niños y les corrompen y les dan clases de sexo particular y explicito…; aún peor si estos niños provienen de la orfandad, del abandono, de la inmisericorde soledad a que sociedades los exponen.  Verdad que es espantoso no pecar de ignorancia y saber que a nuestro lado transitan redes de seres que practican la pederastia como forma de vida sexual. Más atroces es que un grupo de dulces abuelitas, esposas, mujeres, amigas de ellas mismas, se presten sin ninguna inocencia al apoyo impertérrito  de los seres que han cometido el vil acto criminal.

Estas “señoras” del convivio y del festín, no solo apoyan a través de redes sociales o emails sino que se convierten junto con ellos en terribles defensoras de lo que ya conocen y se hacen eco de sus fechorías.

Durante 2 años y medios con unos días, yo, el cronista, he sido la saña de sus chismes, de sus fiestas, del aderezo malévolo porque según ellas me atreví a señalar los defectos del centro histórico en un artículo diciendo entre otras cosas una realidad con la que se surte parte de su economía: redes de prostitución y pederastia. (http://galeriatataya.blogspot.com/2010/05/centro-historico-merida-un-caso-lleno.html) Alguien señaló que sabía quiénes eran y señaló nombres y apellidos y nombró una institución: Brazos Abiertos, dando pie a destapar la olla criminal. Luego me plantee hacer un artículo sobre la triste historia de la institución (aquí), entre otras cosas, falsa y no registrada para el entonces y las amenazas, la difamación en prensa, el odio, no se hizo esperar. Desde ese entonces la cruz a cuestas.

Hoy Brazos Abiertos, hoy internacional, vuelve a ser blanco de investigaciones, en el DF, la Federación la investiga, en Yucatán la señalan, en Estados Unidos le abren expediente, por donde sea señalada, por donde se le mire atascada en una red de turbulencias, de mentiras, de enredos. Preguntas al aire: ¿Por qué huyeron sus cabecillas?, ¿Por qué se borraron de la web las páginas que los definían como una compañía sexual que vendía niños?, que pena, pero la realidad es esa.  Mientras los hechos demuestran quienes llevan los hilos al telar de marañas, algunos que fuimos blancos de conspiración, como yo, mi pareja, mi tienda estamos claros, estamos tranquilos, transitando la ciudad sin miedo.

Espero que algún día las señoras que por locura nos culparon del horror que otros cometieron se hagan participe de una disculpa. El mundo no es al revés, no puede seguir un delincuente señalando a una persona honesta y si es así prosigan su camino, no transitamos la misma senda ni podemos compartir los mismos espacios.

Links para ver las cosas claras

http://www.infolliteras.com/index.php?option=com_content&view=article&id=25004:cartas-a-la-redaccion-denuncia-ciudadana-estadounidense-a-doctor-sin-licencia-de-brazos-abiertos-que-promovia-prostitucion-de-menores-en-yucatan&catid=87:policia&Itemid=271

http://www.infolliteras.com/index.php?option=com_content&view=article&id=25002:yucatan-segundo-lugar-en-trata-afirma-pgr-dice-el-universal&catid=113:estado&Itemid=296

http://www.eluniversal.com.mx/notas/794818.html

http://www.infolliteras.com/index.php?option=com_content&view=article&id=25007:sexo-con-menores-y-presuntas-ac-en-yucatan-republica-de-las-bananas-eduardo-lliteras-senties&catid=113:estado&Itemid=296

Gerardo Martínez

Centro Histórico de Mérida, de nuevo el tema en la palestra.

Hola Carlos, ¿a dónde fuiste este verano?

México

Oye, que pasada y qué tal?

Muy bueno, el DF maravilloso, La ciudad de Oaxaca y San Cristóbal 2 primores.

Y visitaste la Riviera Maya?

Si y también Campeche y Mérida…

Me animo,..¿Qué tal Mérida?, me han hablado muy bien de ella.

Lamento decirte que si vas a visitar las ruinas lo hagas desde Cancún, Mérida es muerta y por las noches solo te sirven cafés en los restaurantes porque ninguno tiene licencia de vender Licor.

Exageras, caramba, que cosa…

Si, es una ciudad bella, muy culta pero el aburrimiento es bravo y muchas joyas de la arquitectura se caen a pedazos…

(Conversación de 2 amigos, en las calles de Madrid)

06092009146008168

16052009187489815

Hace ya varios meses escribí un polémico artículo sobre el abandono del Centro Histórico de la ciudad de Mérida, que según analistas y medidores de catastros, es el segundo más grande de la República Mexicana y quizá uno de los de América Latina. La crónica levantó nubes de polvo, de odio (a los que no quieren ver) y disputas sobre el abandono en el que éste se encuentra, en casi todos los sentidos y la subsecuente posibilidad, negada de antemano, de lo que esto representa para la inversión, así como para la multiplicación de diferentes formas de negocios ilícitos ante la fragilidad de leyes que existen, que no existen y que muy pocos cumplen.

Diversas fueron las opiniones que se colocaron en forma de respuesta posteadas, como las que me hicieron llegar a mis correos personales, incluidas amenazas anónimas que adolecían de una sustentable factura y que hacen de la condición de periodista y escritor una sostenible suma pagada. ..En creces.

Como informador y vecino del gigante centro es mi deber proseguir escribiendo sobre el tema, ya que entre otras cosas llegaron las lluvias, luego los vientos y con ellas el desastre, las inundaciones, el miedo y la inseguridad, los moscos y las caídas, no estratificadas en estadísticas, de venta de los abandonados caserones. Casas y edificaciones que los dueños mantienen en un perenne engorde para cumplir su sueño dorado: venderla a un extranjero a un precio estúpidamente exorbitante; aunado esto a las inmobiliarias, en mayoría en manos extranjeras inescrupulosas, junto con abogados también mafiosos, que hacen el trueque a favor de ellos y muy poco del dueño, sin la autenticidad que está planteada en leyes y que parece ser letra muerta ante tanta maraña tramposa que establecen las inmobiliarias sin ningún control y que crecen, a la orden del día como hongos en un agujero de hormigas. ¿Quién le pone el cascabel al gato con botas…?. Los Silencios y la complicidad hacen atronadores los hechos que comienzan a asomar cabeza en despachos gubernamentales y políticos.

No obstante la inversión extranjera sigue llegando, ya no tanto como hace años, debido a lo anteriormente descrito, sin embargo fluye para reconstruir el Centro abandonado. Es un caudal desaprovechado por las largas colas burocráticas que atemorizan y hacen engorrosos los haberes de compras y ventas. Si no fuera por los extranjeros que llegamos, muchas de las casas hubiesen caído ante la invasión de jejenes y termitas. Muchas aceras, pedacitos de ellas mantuvieran los huecos y desniveles; muchos jardines fueran criaderos de moscos y otras sabandijas y el Centro Histórico siguiera en su letargo inquebrantable desdibujándose como un pueblo fantasma tragado por el olvido y el desprecio.

27122009908296094

Repito: Se venden casas en el Centro como a precio de oro liquido, lo que ha traído una huída de capitales y un agotamiento del sector, forajido y sin leyes, de las ventas inmobiliarias. Necesaria la supervisión y la legislación. De su acatamiento vendrá la confianza para el que venga a vivir en la tranquilidad…cosa y elemento que también se ha perdido.

A la par de ello también progresa una ensalada de despachos de arquitectura, liderados por personas muy poco profesionales que se copian, desde el internet, planos y los venden como renovadores de la historicidad y como re-acondicionadores de la modernidad. Engañifas que engrosan un cúmulo de baratujales y bandidos, que pregonan una Mérida llena de inversiones y que han ido deteriorando la imagen de un mercado anteriormente seguro y limpio. Pobres desesperados que hunden un Cuchillo en su propio cuello, afilado por su misma brutalidad, ceguera y avaricia.

En los años 90 la ciudad de Mérida era señalada en Europa y me atrevería a decir que en otros lugares como una urbe donde tú retiro podía ser dorado, accesible y libre de las contaminaciones psicológicas estresantes de las grandes ciudades. Asimismo se vendía como una ciudad cultural y “PRO Gay”. Si, una ciudad donde la vida gay era fácil, sana y llevadera con orgullo y calidad yucateca. De hecho Juan Villoro en su libro de cuentos, que más bien parecen ensayos o entrevistas, “Palmeras de la Brisa Rápida”, recorre la piel de una ciudad que se atrevía a mostrarse llena, furibunda y coqueta ante los cambios del mundo y una ciudad dispuesta a aceptar los retos intelectuales que llegaban a querer quedarse. ¿Publicidad o tiempos pasados?, la línea de esa estrategia esta desvaneciéndose porque no hay una plataforma jurídica que controle un desorden que se ha ido fomentando por la inexistencia de la misma. Ese desarreglo tiene entre otras aristas que renazcan tahúres y sitios clandestinos de desatinada proporción que a la final acabara con la buena imagen de la ciudad.

fotos_831_DSC01337

Nunca el estado ha creado la figura de una oficina que sirva no solo como engranaje entre inversor y desarrolladores del Centro Histórico, entre otras tantas que deben plantearse y establecerse. Faltando esto y existiendo el hueco es rellenado, perennemente, con la engañifa y con organismos e instituciones que venden, atraen, atrapan a cuanto incauto caiga en sus redes, valga la pena aquí de señalar un “Patronato Histórico” que nadie conoce, que nadie sabe a quién está en servicio y que nunca ha elaborado y publicado un documentado y estadístico dossier de investigaciones que procuren un perfil verdadero y valedero del histórico casco. Es más nunca, como testigo hablo, ha tocado las puertas de una casa remodelada para estudiarla, ficharla, registrarla.

Apartando estos espinosos temas descubrimos, oh sí, que la ciudad fue desmembrada, en los aspectos socio turísticos por miedos, odios, cultivos de sinsabores de un sector burgués medieval, que desde la cúspide de su infranqueable norte mira con desdén y pavor a todo lo que no se le parezca. Abandonaron el Centro, en todo sentido, para buscar su ansiada clonación de Miami en un norte que comunica, muchas de las veces por carreteras privadas, con mares, yates y clubes de playa. Este sector, bastante miope, no ve ni vio y tal vez no verá las posibilidades de desarrollo de un turismo sustentable basado en el entorno colonial del sector centro. Su terror los lleva, de cuando en vez, a usar representantes del medio estatal para limpiar de prostitutas y prostitutos a las plazas y jardines… y de todo lo que les huela mal, incluido, principalmente, lo político.

Por otro lado, la esquina centro histórico se calienta con el espinoso tema de las licencias de expendios de bebidas. En lo particular considero que este tema no es meritorio ampliarlo en el sentido del otorgamiento, ya que basta con concederlo a las personas que invierten en recrear un sector alimentario y turístico del centro y que crean campos de empleo y desarrollo a la ya empobrecida zona.

Digno de investigar a quien o quienes les conviene que una parte de la industria turística caiga, pues las ramificaciones y acciones, pueden ir desde este detalle, que aun siendo micro se hace grande a la hora de cuantificar como a la demanda de una serie de aerolíneas que dejaron de funcionar, en la gran plaza aeroportuaria que era Mérida, para irse a Cancún, quien despiadadamente dejó sin alas a la región Yucateca.

10112010916360157

Tan idiota la irresponsabilidad de un sector como la de todos, que dejamos, sin protesta y a la mano de dios y de las mafias de Cancún las estrategias de vuelos que se ofertaban desde el aeropuerto de la ciudad y que comunicaban esta parte de la península con el resto de la nación y el Mundo. Quedó así el aeropuerto Rejón convertido en un aeródromo de tercera donde apenas rozan algunas alas que pasan sobre el sureste.

Por aquí pasaban aviones, pequeños, grandes, dejando gente de todas partes del mundo para conocer la gran región de los Mayas. Hoy la oferta se hace desde Quintana Roo y su gran “ducto turistero”, como si esta región de la península fura su dueña, como si la zona arqueológica, colonial y de conventos fuera su apéndice. Pequeños aviones, jets y globos bajan, bajan, bajan desde allá para acá y seguirán bajando

Sin embargo a “papá estado” no le podemos pedir todo, incluida la mano de la blanca ciudad que todavía es Mérida. Debemos todos: Administración Regional, Habitantes, Inversores, pensar, ser consultados, hablar y concebir un Centro donde vivir y convivir.

Con calles icónicas, con el ruido de los camiones y buses fuera. Con la creación de inversión, quizá la más importante, del sector turismo, con la remodelación de plazas, valga el ejemplo de la Plaza Santa Lucia con sus abandonados arcos, cuyo dueño ni se da por enterado. Crear negocios que atraigan al turismo e inversores y no que alejen al ciudadano. Crear mayores posibilidades del sector vacacional. Eso incluye la venta de paquetes que muestren sectores del estado que desconocemos, como son playas vírgenes, inexploradas y un turismo ecológico aun no retomado.

Qué pasaría en Mérida si las compuertas de Cuba se abrieran ante el feroz bloqueo y volviese a ser La Habana y la Isla el predilecto centro del Caribe. De suceder este supuesto, no lejano ni improbable, que nos haríamos sin una estructura de ofertas legales y validas. Las preguntas deben colocarse sobre la mesa: ¿A dónde irían las inversiones puestas en esta región de parte de Estados Unidos y Europa?

El panorama debe analizarse, sin desconfianzas ni falsedades, sin pretextos ni artificios. Se debe resolver valientemente sino la Mérida que conocemos será un lugar que quedó allí, si acaso de paso, probablemente de una cierta mirada lastimera que no conviene. Lo he dicho.

Gerardo Martínez

el imperio del consumo

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que  todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un  viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La  parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no  tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo  suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad,  cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta,  solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe  pagar.

La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el  mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más  abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias  primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a  todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la  fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos, esta aventura comienza y  termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener  cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan  nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la  libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los  invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la  noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la  angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el  mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el  cinco por ciento de la población mundial.

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis  hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de  vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet  food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. Elconsumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos.

Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de  la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición  del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura  de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de  McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín. Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato.

McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en  los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restaurante de Montreal en Canadá: el restaurante cerró. Pero en el 98, otros empleados de McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra.

Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo.

Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?

El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y  mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo  falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial. El shopping center, o mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza.

Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad.

 Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las  turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

 Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descártale: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial.

No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

Eduardo Galeano