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¿Cómo funciona la guerra en la cual estamos inmersos? Entrevista con Ana Esther Ceceña

 

Ana Esther Ceceña, economista mexicana, dirige el Observatorio Latinoamericano de Geopolítica. Vinculada a los movimientos populares del continente, realiza un análisis de cómo se desarrolla el actual escenario de guerras del imperialismo norteamericano, y qué sucede, en ese cuadro, en Venezuela.

¿Puede describirnos la doctrina estadounidense actual para América Latina? ¿Cuáles son las líneas que la definen?

Hay dos líneas centrales en la política que tiene Estados Unidos hacia América Latina y hacia el planeta en su conjunto. Una de estas líneas consiste en establecer cuáles son los elementos, los lugares, los espacios, los procesos, que se consideran estratégicos en términos de la reproducción general del capital, y del sistema en su conjunto. Esos elementos que son estratégicos marcan nodos críticos en el planeta, que son los más importantes para ser ocupados o controlados. Entonces, por ejemplo, cuando se trata de las consideraciones sobre política energética, hay una valoración sobre los territorios en los que se encuentran los mayores yacimientos petroleros que hay en el planeta, y son estos territorios los que es necesario ocupar. Ahí va a haber una variedad de políticas y de mecanismos que permiten acercarse a ellos.

La idea es ocupar todo aquello que sea estratégico, porque es necesario para la propia reproducción de la hegemonía de Estados Unidos, pero también porque es necesario limitar el acceso que puedan tener a ellos otros competidores. Es una política que tiene un doble carácter, es en términos generales lo que llamamos los criterios de reproducción estratégica.

La segunda línea proviene de una reflexión profunda que se hizo después de que Estados Unidos pierde en Vietnam, una reflexión sobre el tipo de enemigo que están enfrentando, y sobre el cambio que está ocurriendo con el fin de la guerra fría. A partir de ese momento están pensando que no es solamente una confrontación con un enemigo equivalente, con otro Estado, no son estos bloques de fuerza como durante la guerra fría, sino que principalmente el conflicto se está deslizando hacia enemigos asimétricos, con otras características, otras posibilidades, armas muy distintas que no son propiamente tecnología de guerra sino tecnología de organización, que es lo que les pasó en Vietnam, no entendían cómo actuaban los vietnamitas, porque los vietnamitas no oponían un misil a otro sino más bien una estrategia organizativa a armas avasalladoras.

A partir de ahí empiezan a pensar que la estrategia de dominación tiene que proponerse dominar todas las dimensiones de las relaciones de poder, todas las dimensiones de la vida, tiene que ser de espectro completo, y ahí cabe todo, no solamente es geográfico, espacial, es también energético, económico, cultural, político, entonces el planteamiento es tienen que dominar todos los niveles en que se establecen las relaciones sociales, como para que en estos niveles no se reproduzca una ideología o modos de vida que sean confrontativos americanos, capitalistas.

¿Cómo se traduce eso en las agresiones actuales contra diferentes países del mundo y del continente? ¿Qué implicaciones concretas tiene para la vida de nuestros pueblos?

A partir de estos principios generales se han organizado las guerras en el siglo XXI. Las formas con las cuales Estados Unidos se aproxima al resto del mundo y a los lugares estratégicos es bastante distinta a como lo hacía antes. Ahí entra la idea de las guerras no convencionales. Más que desatar una guerra lo que se hace es crear situaciones de guerra. No son guerras declaradas, no son necesariamente invasiones, son desestabilizaciones, pequeñas invasiones, se colocan fuerzas especiales, personajes que pueden incidir en una desestabilización, o grupitos paramilitares que crean confusión, terror, según los casos. Por supuesto acompañados de campañas mediáticas que tienden a hacer crecer los conflictos, hacerlos aparecer en el límite, el borde. Cosas que han aparecido en Libia, Siria, Irak, Afganistán.

Se crea una confusión muy grande de manera a que la gente de esos países tienda a perder el sentido de realidad, se le modifique, fragmente, se le bombardee mediáticamente con verdades construidas, que termine con la gente diciendo “ya no sé qué es cierto pero lo que sí percibo es que todo es un caos”. Esa idea de que el caos es la falta de control y que todo eso va hacia la catástrofe es algo muy importante en este tipo de guerras que son difusas y no específicas y precisas, que adoptan un conjunto de modalidades distintas simultáneamente.

Hay tres características: la simultaneidad de operativos distintos, como para tender a confundir, eso puede ser a nivel regional, como simultaneidad de procesos que empiezan a ser todos complicados, como ha sucedido en América Latino en tiempos recientes, como en Brasil, Argentina, Venezuela, Honduras, Haití, Paraguay, todo se va encadenando y cada uno es un caso de diferente estilo, pero todos están articulados en torno a una política continental general, todos ocurren simultáneamente de manera que uno no se puede solidarizar con el otro porque tiene su propio problema encima, entonces esta idea de la diferencia y simultaneidad combinadas es muy importante. La otra característica es la del avasallamiento, lanzando una ofensiva de tal vigor que sea casi imposible hacerle frente. Puede ser una ofensiva bélica, atacar con todas las bombas al mismo tiempo, que es lo que ha pasado en Siria, o avasallamiento social, cultural, político, monetario, todo al mismo tiempo, y con una intensidad tal que no permite que uno tome respiro. Hay una idea muy asentada dentro de estas dinámicas, que es la de no dejar resquicio al enemigo, eso está en los documentos del Departamento de Defensa, no dejarle resquicio ni lugares ni permitir que haya poros en la sociedad donde el enemigo, que en este caso es el pueblo venezolano, se pueda refugiar, tomar respiro, recuperar fuerzas, reorganizarse. Es la idea de tapar todos los poros para que no haya ninguna esquinita donde este enemigo, que simétricamente es más débil, pueda recuperar sus fuerzas.

¿Cómo ve esta estrategia en el caso de Venezuela?

Podemos pensar que hay golpes que se dan directos, y hay golpes indirectos. En muchos de los casos de América Latina, Venezuela es uno de esos casos, funcionó durante un primer momento, una estrategia que sería un poco de envolver, rodear. Durante algún tiempo lo que han estado haciendo es que todos estos puntos que entran dentro de la categoría de estratégicos, por ejemplo cuando se colocan bases militares no se colocan ahí porque no se puede, sino que se les rodea de bases militares, o de políticas, normativas que los van poco a poco asfixiando, puede ser en los países de alrededor con países de fronteras que tiendan a alterar el funcionamiento entre esos países, como el caso de la frontera entre Colombia y Venezuela. Ocurre lo mismo con algunas instituciones que son soportes de los procesos, y lo que se hace es irlas carcomiendo, debilitando, y cuando estas instituciones pierden fuerzas, el objetivo último queda en condiciones de mayor fragilidad.

Estos dos momentos pueden ser simultáneos o secuenciales. Puede haber dos momentos simultáneos, pero también pueden ser secuenciales, puede haber un primer momento de golpe directo, luego de golpe envolvente, y luego nuevamente directo, o pueden simultáneamente estar ocurriendo un operativo envolvente y uno de penetración directa. Es importante tener en cuenta que siempre se juega con fuerzas internas, mientras menos aparezca la mano externa entonces mejor. Se usan recursos de fuerzas internas que estén en algún modo de posición de oposición natural, fuerza del tipo de Capriles, que son auspiciadas, alimentadas, y también ocurre lo mismo con algunas instituciones que son soportes de los procesos. También se utilizan fuerzas intermedias, como esta cuestión ahora de que 11 países de América Latina le están exigiendo a Venezuela que dé fechas de elecciones, poniendo condiciones, creando amenazas. No es Estados Unidos, son estos otros países, que son los países equivalentes, que además son envolventes porque son los que están alrededor de Venezuela, entonces la iniciativa tiene esas dos funciones: la envolvente y el ataque directo, y además encubrir la fuente originaria de la iniciativa.

En América el punto más estratégico es Venezuela, por el petróleo, Venezuela y sus alrededores, Venezuela y el canal de Panamá, es la Amazonia, el canal, el paso entre los dos océanos, el petróleo, agua, minería, es una zona absolutamente estratégica donde Venezuela tiene un peso muy fuerte, y este espacio un poco mayor que sería el paso caribeño de Panamá junto con Venezuela es el punto fundamental a controlar en América Latina y es el punto donde se está concentrando la ofensiva en este momento.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Mercenarios en Venezuela

Por: Reinaldo Bolívar | Domingo, 23/04/2017 08:24 PM

Tomado de Aporrea

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La figura del mercenario es de vieja data. La contratación de individuos para la guerra ha sido común. En épocas remotas era para complementar a ejércitos pequeños de naciones que se veían agredidas por otras más grandes.

Con el tiempo, en el presente siglo ejércitos enteros han sido reemplazados por compañías dedicadas al entrenamiento de mercenarios, como si de una empresa de vigilantes privados se tratará, pero que operan para el mejor pagador. El mercado de esos batallones privados movió de 2001 a 2011, más de 100 mil millones de dólares. Los primeros campos para el trabajo fueron Afganistán e Iraq.

La grandes empresas son la Academi, firmó el primer contrato (27,7 millones de dólares) con el Pentágono para el envío de sus tropas a Irak en 2003; en Reino Unido la G4S que tiene más de 500 mil agentes; en Latinoamérica (Perú) la Defion Internacional, especializada en entrenamiento militar; con sedes en varios países del mundo y contratista del Pentágono la Aegis Defense Services; en EEUU Triple Canopy, formada por veteranos de guerra, tipo Rambo; la DynCorp que opera en Irak y estuvo en Haití; la Unity Resources Group presente en 15 países del mundo, incluyendo el Golfo Pérsico.

La guerra ya no es solo un negocio de los fabricantes de armas, sino un gran negocio para estas empresas.

Pero el mercenariazgo no es exclusivo de esas grandes empresas. En pequeña escala, se contratan a individuos preparados para la manipulación de armas, preparación de trincheras, explosivos industriales y caseros o simplemente agitadores profesionales que muchas veces son delincuentes comunes o personas adictas a drogas que aceptan pagas medianas para ponerse al servicio de desestabilizadores conectados con financistas internacionales.
En Venezuela, la práctica ha entrado con fuerza desde 2014. Lideres negativos de la derecha se han convertido en operadores para la contratación de mercenarios locales, algunos entrenados dentro y fuera de país.

Bajo la cortina de marchas catalogadas falsamente de pacíficas, con personas muchas veces de buena voluntad y con su expresión política respetable, que ponen a hacer barras a esos mercenarios que arremeten contra las institucio9nes y servicios públicos y hasta contra servicios maternales e infantiles.

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra

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No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.

No prestaré mi alma y mis huesos a su tambor de guerra.

No bailaré a su ritmo. Conozco ese ritmo, es un ritmo sin vida.

Conozco muy bien esa piel que usted golpea. Estuvo viva aún después de cazada, robada, expandida.

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.

Yo no voy a estallar por usted. Yo no voy a odiar por usted, ni siquiera voy a odiarlo a usted. No voy a matar por usted. Especialmente, no moriré por usted. No voy a llorar la muerte con asesinato ni suicidio.

No me pondré de su lado ni bailaré con bombas solo porque todos los demás están bailando. Todos pueden estar equivocados. La vida es un derecho, no un daño colateral o casual. No olvidaré de dónde vengo.

Yo tocaré mi propio tambor. Reuniré a mis amados cercanos y nuestro canto será danza. Nuestro zumbido será el ritmo.

No seré engañada. No prestaré mi nombre ni mi ritmo a su sonido. Yo bailaré y resistiré y bailaré y persistiré y bailaré.

Este latido de mi corazón suena más alto que la muerte. Su tambor de guerra no sonará más alto que mi aliento.

Suheir Hammad
Poeta Palestina

El rompecabezas continental: acerca de por qué Clinton es más peligrosa para América Latina que Trump

 

Es polémico el título del artículo. E inclusive ya puedo escuchar algunas objeciones. Especialmente de las buenas conciencias liberales progresistas. Y por eso trataré de ser cuidadoso con los juicios e interpretaciones que acá se enuncien.Sí. Efectivamente, Hillary Clinton parece más peligrosa que Donald Trump para las agendas e intereses de los pueblos latinoamericanos. Y esa peligrosidad a la que acudo en este análisis no está necesariamente consignada en el programa de gobierno o en la plataforma electoral de los candidatos. Aunque es cierto que ese también es un dominio que amerita atención, pero que, en cualquiera de los dos casos, demócratas o republicanos, la omisión de temas cruciales como la crisis ambiental o el irrefrenable ascenso del militarismo global o la posibilidad de una conflagración nuclear es un silencio rutinario en las alocuciones de los candidatos en pugna.

Pero si en los aspectos fundamentales no se distinguen Hillary y Donald, en los aspectos supletorios (no por ello menos importantes), hay diferencias que cabe atender, sin obviar la realidad concreta en la que esas diferencias se manifiestan. Y sólo para evitar un vitupero de algún incauto, advierto que esto no es una apología disfrazada de la candidatura de ese personaje pedestre e impresentable que aspira a dirigir el timón político de Estados Unidos, como sí se puede inferir de algunas otras opiniones que circulan en la prensa, incluso en espacios pretendidamente alternativos.

Lo primero que cabe recordar es lo sostenido en otra oportunidad: a saber, que no es accidental que las detracciones contra Donald Trump provengan de ciertos círculos privilegiados o de grupos de poder nacionales e internacionales ( http://lavoznet.blogspot.com.ar/2016/03/el-rompecabezas-continental-estados.html ). Con excepción de su base social dura (blancos desposeídos, tradicionalmente despolitizados e indignados), las acusaciones o condenas contra el candidato republicano se lanzan unánimemente desde cualquier ámbito social o político, extra e intramuros. Y si bien es cierto que se trata de un signo saludable de cordura política, lo que no es razonable es que contra Hillary las críticas sigan un tenor más terso u omiso.

¿Qué es eso que irrita tanto acerca de Trump? A esta pregunta, casi todos responderían sin titubear que su xenofobia, su intolerancia o su racismo. Es cierto que es chocante. Pero no es menos cierto que la clase política en su conjunto y las élites dominantes de Estados Unidos piensan exactamente lo mismo que él, señaladamente en relación con la comunidad afrodescendiente o los mexicanos o los pobres. Y si el individuo en cuestión es mexicano, negro y pobre, pues que dios lo ayude, porque en las categorías de las clases dominantes esa persona es algo menos que un humano. Sólo que no lo dicen. Si el grito contra Trump, particularmente ese que procede de la cúspide del establishment, es tan armoniosamente monocorde e innegociable es porque en cierto sentido contraviene un principio cupular inquebrantable: hacer público el discurso oculto de los ricos y poderosos. Esa es la fuente del escándalo: no que lo piense, sino que lo diga.

Insisto que la respuesta de ciertos sectores de la población civil estadunidense hacia Trump es meritoria de simpatía, precisamente porque demuestra que las clases subalternas no han claudicado ante esa modalidad de dominación basada en la discriminación racial. Pero no se puede confundir esa respuesta con las reprobaciones viscerales que vocifera la podrida clase política e intelectual norteamericana. De hecho, ellos son parcialmente responsables del ascenso de una figura tan despreciable como Trump. Ellos con su prepotencia y su falta de tacto social y sus peroratas fútiles e indulgentes y su lambisconería con los dueños del dinero. Donald Trump sólo está capitalizando exitosamente el descontento de esos segmentos poblacionales tercamente ignorados en las ecuaciones y los programas y los planes de gobierno del establishment tradicional.

Detrás de la tribuna pública, los poderosos y los esbirros de los poderosos desprecian al ciudadano común. Pero en secreto. La violación de ese pacto tácito de secrecía es altamente probable que le cueste la elección a Trump. La función del discurso político es manipular ocultando. James Scott decía que el discurso público responde a un interés inconfesable que consiste en reproducir un autorretrato halagüeño de las élites dominantes, que además cultive una apariencia de unanimidad entre esos grupos dominantes y de consentimiento entre los subordinados. Esa tradición es constitutiva del liberalismo político, y acaso de todo el pensamiento político occidental: neutralizar los contenidos traumáticos de la política, anular práctica y discursivamente el conflicto, y trasladar la politicidad hacia escenarios susceptibles de gestión oligárquica.

Trump traiciona al establishment tradicional, pero no traiciona el precepto básico de la manipulación política: recoge esos dos contenidos, el de las élites dominantes, con su desprecio sin rubor hacia los grupos minoritarios y su aspiración supremacista, y el de los subordinados, con su condena a los partidos políticos o a ciertas familias de abolengo en Estados Unidos.

¿Que por qué es más peligrosa Hillary Clinton? Bueno, si rastreamos la carrera política de la ex secretaria de Estado, es posible descubrir que en el renglón latinoamericano su trayectoria es una historia de criminalidad. Y un eventual triunfo de la candidata demócrata en la próxima elección reforzaría la continuidad de esa política criminal. ¡Y con el respaldo moral de los gobiernos latinoamericanos!

Durante la presidencia de Bill Clinton, que ejerció conjuntamente con la “dama de hierro” norteamericana, la pareja diseñó el Plan Colombia, que tras su implementación arreció el baño de sangre en el país cafetalero. Recientemente, Hillary reivindicó esa política, y aunque teóricamente respondía a la premura de combatir el narcotráfico, la señora de Clinton admitió sin ruborizarse que el Plan había conseguido los objetivos no declarados: “…[el] objetivo era tratar de utilizar nuestra influencia para controlar las acciones del gobierno contra las FARC y las guerrillas, pero también para ayudar al gobierno a detener el avance de las FARC y de las guerrillas” ( http://www.democracynow.org/es/2016/4/13/hear_hillary_clinton_defend_her_role ).

Unos años después (2002), ya como senadora, respaldó el fallido golpe contra Hugo Chávez en Venezuela. Nunca negó su involucramiento. Y por cierto que esa agenda golpista no ha virado un ápice.

Y en 2009, en funciones de secretaria de Estado, apoyó el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya en Honduras. Pese a la ola de violencia que desató la agresión en ese país, y que incluso sigue su vejatoria marcha (recuérdese el asesinato de la activista Berta Cáceres), Hillary reconoció con orgullo su participación en los hechos, y justificó el agraviante intervencionismo estadunidense. En entrevista con Democracy Now, Clinton adujo: “Trabajé muy duro con los líderes de la región y conseguí que Óscar Arias, el ganador del Premio Nobel, tomara el liderazgo para tratar de negociar una resolución sin derramamiento de sangre. Y eso era muy importante para nosotros, ya sabe, Zelaya tenía amigos y aliados, no sólo en Honduras, también en algunos de los países vecinos, como Nicaragua, y podríamos haber tenido una terrible guerra civil, con una aterradora pérdida de vidas… Y comparto su preocupación, no sólo sobre las acciones del gobierno; las bandas de narcotraficantes y los traficantes de todo tipo se están aprovechando del pueblo de Honduras. Así que creo que tenemos que hacer un plan Colombia para Centroamérica (¡sic!)”.

Donald Trump no es el único sociópata suelto

Después advino la secuencia de golpes blandos en el resto de América Latina, con base en juicios políticos prefabricados o elecciones fraudulentas: Paraguay contra Fernando Lugo (2012), Argentina contra el kirchnerismo (2015), Brasil contra Dilma Rousseff (2016). Y otros golpes fallidos contra Evo Morales en Bolivia (2008) o Rafael Correa en Ecuador (2010). E intervención en el proceso de paz en Colombia, y desactivación política de Cuba (revestida de normalización diplomática), y reducción a escombros de organismos latinoamericanos como Unasur o Celac. Esa es la herencia del partido demócrata, en cuya agenda de reconquista regional participó directamente Hillary Clinton. Es más, en 2015 el departamento de estado de Estados Unidos desclasificó documentos que reportan que la ex secretaria de estado es coautora de la reforma energética mexicana, que por cierto es claramente lesiva para el interés económico de México, y a todas luces ventajosa para las grandes petroleras internacionales, como Exxon Mobil, Chevron y British Petroleum,

La reedición de la Doctrina Monroe es una operación política que oficiaron exitosamente los demócratas ( http://lavoznet.blogspot.com.ar/2016/03/el-golpismo-o-la-encrucijada-politica.html ).

Y regresando a la pregunta de por qué Hillary es más peligrosa que Trump, cabe tan sólo puntualizar que, en el caso de una victoria electoral de Clinton, el grado de legitimidad que conseguiría acopiar sería virtualmente ilimitado, sólo por el hecho de haber derrotado al “monstruoso” Trump. No habría contrapesos gubernamentales o políticos o sociales para frenar esa agenda criminal de los grupos de poder que representa Hillary. Y todas las derechas golpistas en Latinoamérica ganarían legitimidad o credibilidad “democrática” con una alianza con la dirigente demócrata. Hillary es la pieza clave que necesitan las derechas emergentes en América Latina. Con Trump no es tan factible esa pax mafiosa. La alianza con un Estados Unidos gobernado por el republicano despertaría descontento e intranquilidad social. Y naturalmente que ese es un escenario indeseable para las élites latinoamericanas.

El triunfo de Hillary inhibe la posibilidad de una radicalización de las agendas sociales en América Latina. Hillary es la condición de la posibilidad de alcanzar un consenso continental oligárquico, de establecer un orden regional unificado profundamente derechizado donde la neoliberalización y la reedición de la criminal doctrina Monroe arrollarían sin obstrucciones.

Blog del autor: http://lavoznet.blogspot.com.ar/2016/05/el-rompecabezas-continental-acerca-de.html

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Reflexión del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera “Ellos son muertos vivientes, nosotros somos el futuro”

Agencia Paco Urondo
El vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, participó de una exposición sobre “Restauración conservadora y nuevas resistencias en Latinoamérica” en el marco del lanzamiento de la Fundación Germán Abdala, una iniciativa conjunta de ATE Capital y UTE Capital. El evento se realizó en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y contó con la participación del sociólogo y politólogo brasileño Emir Sader y el filósofo y politólogo Eduardo Rinesi.

García Linera comenzó aclarando que “no estamos en un buen momento, claro. Tampoco es un momento terrible. Es un momento de inflexión histórica. Después de diez años de intenso avance de gobiernos progresistas y revolucionarios se ha detenido, y en algunos casos retrocedido. Hay que hacer un análisis de plaza: las fuerzas y el escenario real, sin ocultar nada.”

Si bien consideró que existe “un ataque contra la década dorada, virtuosa de América Latina, de doce o trece años en que el continente ha vivido los momentos de mayor autonomía y soberanía desde la fundación de sus estados”, centró su exposición en el análisis y la autocrítica de los procesos progresistas latinoamericanos. “La derecha siempre buscará sabotear estos procesos populares, tenemos que evaluar nuestros límites y tropiezos”, agregó.

El vicepresidente boliviano puntualizó seis límites de estos procesos latinoamericanos:

“1. Contradicciones al interior de la economía, como si le hubiésemos dado poca importancia. Cuando uno es opositor importa más el discurso, tener ideas y propuestas de economía más o menos creíbles. Cuando uno se vuelve estado, la economía se vuelve lo decisivo. Es la base de cualquier proceso revolucionario. Cuidar la economía y ampliar procesos de redistribución y crecimiento. Las mismas preocupaciones tenía Lenin. En la posguerra se ocupa de la gestión económica. La economía social y comunitaria sólo podía surgir en un contexto internacional, mientras tanto había que resistir con el poder político en manos de los trabajadores revolucionarios. En la economía nos jugamos nuestro destino. Si no hay satisfactorios básicos, ningún discurso sirve, por muy esperanzador que sea.

“2. En economía, algunos de los gobiernos han adoptado medidas que han afectado al bloque revolucionario, potenciando al bloque conservador. Gobernar para todos no significa entregar los recursos o tomar decisiones que debiliten tu base social, que serán los únicos que saldrán a la calle cuando las cosas se pongan difíciles.
Debemos tener una opción preferencial por los trabajadores y humildes. La derecha nunca es leal, no se puede hacer políticas intentando ganar su favor.
Los empresarios nunca estarán de nuestro lado, cuando a los sectores populares los ven débiles no dudan en clavarles un puñal. Podemos neutralizarlos.
Desde una ultra izquierda critican no avanzar con el fin del capitalismo. Tontos. No es un tema de decretar el fin de mercado, el mercado va a seguir estando aunque decretemos su fin. Ningún país puede volverse autárquico. La revolución es continental o mundial, o caricatura de revolución.
El poder político duradero viene acompañado por el poder económico de los sectores revolucionarios. El Estado no puede sustituir a los trabajadores. Tarde o temprano debe disolver el poder económico en los sectores subalternos. Así se pasará de posneoliberalismo a poscapitalismo.

“3. Enfrentamos la redistribución de la riqueza sin politización social. Llevamos a cabo una ampliación de sectores medios, pero si esto no se acompaña con politización, no ganamos la lucha de sentido. Esa clase media será portadora del viejo sentido común conservador.
No es un tema de discurso sino de nuestros fundamentos íntimos. En este sentido lo ideológico se vuelve decisivo. Es necesaria una profunda revolución cultural de las lógicas con las que organizamos nuestro mundo. Debemos llevar los espasmos democráticos a un nivel más profundo. Ahí estamos atrasados y la derecha ha tomado la iniciativa. Debemos retomar la iniciativa en las universidades, los medios de comunicación, las redes sociales. Es en el trabajo cotidiano en la base donde uno gesta sentido común. Cuando hay un vacío dirigencial, lo llena la derecha. Por eso es tan importante un buen diputado como un buen dirigente barrial o estudiantil.

“4. Hubo una débil reforma moral. La corrupción es un cáncer que corroe la sociedad hace décadas. La derecha lo hizo de manera institucionalizada, privatizando y haciendo sus fortunas con el Estado. Así como damos ejemplo de restituir los bienes públicos, en nuestro comportamiento nunca debemos abandonar la humildad, austeridad y transparencia. Hay que demostrar con la vida cotidiana lo que uno propugna. No podemos separar lo que hacemos de lo que decimos.

“5. Algo que es particular de Latinoamérica, la continuidad de los liderazgos democráticos. Hay que convivir con el adversario vencido. Es parte de la democracia. Las constituciones tienen límites. Este es un tema nuevo por el que los revolucionarios no se preocuparon, no era necesario. Nos dicen que los populistas son caudillistas. Las revoluciones no las hacen las instituciones. No hay revolución verdadera sin líderes ni caudillos. No tengo la fórmula para resolver este problema. Quizás sea la importancia de trabajar liderazgos colectivos. Debe ser resuelto en el debate político para que los procesos no se trunquen.

“6. La débil integración económica continental. Políticamente hemos avanzado mucho, los bolivianos agradecemos esa solidaridad. Pero cada país ve su mercado, al ver otros mercados vemos limitaciones. Creo firmemente que Latinoamérica debe constituirse en un estado continental plurinacional que respete las estructuras locales con un segundo piso de instituciones financieras económicas y comerciales continentales. Unidos vamos a poder pisar fuerte en el siglo XXI.”

Más adelante en su exposición, García Linera se refirió al futuro de los procesos revolucionarios y progresistas del continente: “la derecha aprovecha estas debilidades. No debemos asustarnos ni ser pesimistas. Marx hablaba de la revolución como un proceso por oleadas. Cada una avanza más allá. Creo que estamos al fin de la primera oleada, y viene un repliegue. No sabemos cuánto durará. Pero habrá una segunda oleada, debemos prepararnos pensando qué hicimos mal en la primera. Esta segunda oleada tendrá un soporte que no cederemos: Cuba, Bolivia, Ecuador y Venezuela firmes.”

También señaló que “tocan tiempos difíciles, pero los revolucionarios vivimos de estos tiempos. ¿Acaso no somos los perseguidos, torturados y marginados? La lucha desde abajo dio paso a la década dorada. Traemos en el cuerpo las huellas de luchas y heridas de los ’80 y ’90. Si vienen esos tiempos, bienvenidos. Para eso está el revolucionario. Vencer, caer y levantarse hasta que se acabe la vida. Ese es nuestro destino.”

García Linera concluyó destacando: “tenemos algo que cuenta a nuestro favor. El tiempo histórico está de nuestro lado. Ellos no tienen proyecto de superación. Se anidan en los errores y envidias de lo pasado, son restauradores. Ya sabemos lo que hicieron ellos en el pasado convirtiendo los países en países miserables. Ellos son zombies, muertos vivientes. Nosotros somos el futuro, la esperanza. En diez años hicimos lo que no pudieron en cien años. Reconstruimos la patria y la sociedad civil. Hay que ser muy cuidadosos. Acumular fuerzas, saber que cuando uno pierde una batalla el enemigo se potencia. Saber calcular bien y poder obtener legitimidad. Preparémosnos por si dura uno o cuatro años esta batalla. Soportamos más de veinte años. Nosotros somos los abanderados del cambio, la derecha es abanderada del pasado. El continente está en movimiento.”

Fuente: http://www.agenciapacourondo.com.ar/politica/19573-ellos-son-muertos-vivientes-nosotros-somos-el-futuro

 

Los Profesores (Nicanor Parra)

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Los profesores nos volvieron locos
a preguntas que no venían al caso
cómo se suman números complejos
hay o no hay arañas en la luna
cómo murió la familia del zar
¿es posible cantar con la boca cerrada?
quién le pintó bigotes a la Gioconda
cómo se llaman los habitantes de Jerusalén
hay o no hay oxígeno en el aire
cuántos son los apóstoles de Cristo
cuál es el significado de la palabra consueta
cuáles fueron las palabras que dijo Cristo en la cruz
quién es el autor de Madame Bovary
dónde escribió Cervantes el Quijote
cómo mató David al gigante Goliat
etimología de la palabra filosofía
cuál es la capital de Venezuela
cuándo llegaron los españoles a Chile

Nadie dirá que nuestros maestros
eran unas enciclopedias rodantes
exactamente todo lo contrario:
unos modestos profesores primarios
o secundarios no recuerdo muy bien
—eso sí que de bastón y levita
como que estamos a comienzos de siglo—
no tenían para qué molestarse
en molestarnos de esa manera
salvo por razones inconfesables:
a qué tanta manía pedagógica
¡tanta crueldad en el vacío más negro!

Dentadura del tigre
nombre científico de la golondrina
de cuántas partes consta una misa solemne
cuál es la fórmula del anhídrido sulfúrico
cómo se suman fracciones de distinto denominador
estómago de los rumiantes
árbol genealógico de Felipe II
Maestros Cantores de Nuremberg
Evangelio según san Mateo
nombre cinco poetas finlandeses
etimología de la palabra etimología

Ley de la gravitación universal
a qué familia pertenece la vaca
cómo se llaman las alas de los insectos
a qué familia pertenece el ornitorrinco
mínimo común múltiplo entre dos y tres
hay o no hay tinieblas en la luz
origen del sistema solar
aparato respiratorio de los anfibios
órganos exclusivos de los peces
sistema periódico de los elementos
autor de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis
en qué consiste el fenómeno llamado es-pe-jis-mo
cuánto demoraría un tren en llegar a la luna
cómo se dice pizarrón en francés
subraye las palabras terminadas en consonante

La verdad de las cosas
es que nosotros nos sentábamos en la diferencia
quién iba a molestarse con esas preguntas
en el mejor de los casos apenas nos hacían temblar
únicamente un malo de la cabeza
la verdadera verdad de las cosas
es que nosotros éramos gente de acción
a nuestros ojos el mundo se reducía
al tamaño de una pelota de fútbol
y patearla era nuestro delirio
nuestra razón de ser adolescentes
hubo campeonatos que se prolongaron hasta la noche
todavía me veo persiguiendo
la pelota invisible en la oscuridad
había que ser búho o murciélago
para no chocar con los muros de adobe
ése era nuestro mundo
las preguntas de nuestros profesores
pasaban gloriosamente por nuestras orejas
como agua por espalda de pato
sin perturbar la calma del universo:
partes constitutivas de la flor
a qué familia pertenece la comadreja
método de preparación del ozono
testamento político de Balmaceda
sorpresa de Cancha Rayada
por dónde entró el ejército libertador
insectos nocivos a la agricultura
cómo comienza el Poema del Cid
dibuje una garrucha diferencial
y determine la condición de equilibrio

El amable lector comprenderá
que se nos pedía más de lo justo
más de lo que estrictamente necesario:
¿determinar la altura de una nube?
¿calcular el volumen de la pirámide?
¿demostrar que raíz de dos es un número irracional?
¿aprender de memoria las Coplas de Jorge Manrique?
déjense de pamplinas con nosotros
hoy tenemos que dirimir un campeonato
pero llegaban las pruebas escritas
y a continuación las pruebas orales
(en unas de fregar cayó Caldera)
con una regularidad digna de mejor causa:

teoría electromagnética de la luz
en qué se distingue el trovador del juglar
¿es correcto decir se venden huevos?
¿sabe lo que es un pozo artesiano?
clasifique los pájaros de Chile
asesinato de Manuel Rodríguez
independencia de la Guayana Francesa
Simón Bolívar héroe o antihéroe
discurso de abdicación de O’Higgins
ustedes están más colgados que una ampolleta

Los profesores tenían razón:
en verdad en verdad
el cerebro se nos escapaba por las narices
—había que ver cómo nos castañeteaban los dientes—
a qué se deben los colores del arcoiris
hemisferios de Magdeburgo
nombre científico de la golondrina
metamorfosis de la rana
qué entiende Kant por imperativo categórico
cómo se convierten pesos chilenos a libras esterlinas
quién introdujo en Chile el colibrí
por qué no cae la Torre de Pisa
por qué no se vienen abajo los jardines flotantes de Babilonia
¿por qué no cae la luna a la tierra?
departamentos de la provincia de Ñuble
cómo se trisecta un ángulo recto
cuántos y cuáles son los poliedros regulares
éste no tiene la menor idea de nada

Hubiera preferido que me tragara la tierra
a contestar esas preguntas descabelladas
sobre todo después de los discursos moralizantes
a que nos sometían impajaritablemente día por medio
¿saben ustedes cuánto cuesta al estado
cada ciudadano chileno
desde el momento que sale de la universidad?
¡un millón de pesos de seis peniques!

Un millón de pesos de seis peniques
y seguían apuntándonos con el dedo:
cómo se explica la paradoja hidrostática
cómo se reproducen los helechos
enuméreme los volcanes de Chile
cuál es el río más largo del mundo
cómo se reproducen los elefantes
inventor de la máquina de coser
inventor de los globos aerostáticos
ustedes están más colgados que una ampolleta
van a tener que irse para la casa
y volver con sus apoderados
a conversar con el Rector del Establecimiento

Y mientras tanto la Primera Guerra Mundial
Y mientras tanto la Segunda Guerra Mundial
La adolescencia al fondo del patio
La juventud debajo de la mesa
La madurez que no se conoció
La vejez
con sus alas de insecto.

Preguntas de un obrero que lee. Bertolt Bretch

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Tina Modoti. “Obreros leyendo El Machete”

¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
Y Babilonia, tantas veces destruida,
¿Quién la construyó otras tantas?
¿En que casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?
¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China?
Roma la magna está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los construyó?
¿A quienes vencieron los Césares?
Bizancio, tan loada,
¿Acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántica, la noche que fue devorada
por el mar,
los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo?
César venció a los galos;
¿no lo acompañaba siquiera un cocinero?
Felipe de España lloró cuando se hundió su flota,
¿Nadie más lloraría?
Federico Segundo venció en la Guerra de Siete Años,
¿Quién más venció?
Cada página una victoria
¿Quién guisó el banquete del triunfo?
Cada década un gran personaje.
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias, tantas preguntas.