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TODAS LAS GUERRAS SON GUERRAS DE LOS BANQUEROS!

 

                                por Michael Rivero

Sé que muchas personas tienen una gran dificultad para comprender sólo cuántas guerras se inician con el único propósito de obligar a los bancos privados a las naciones centrales, así que permítanme compartir algunos ejemplos, para que pueda entender por qué el gobierno de EE.UU. está sumido en la muchas guerras contra las naciones extranjeras tantos. Hay un amplio precedente para esto.
Los Estados Unidos lucharon contra la revolución americana sobre todo acto de divisas rey Jorge III, que obligó a los colonos para llevar a cabo sus negocios sólo con notas impresas bancarios prestados por el Banco de Inglaterra con interés. Después de la revolución, el nuevo Estados Unidos adoptó un sistema económico radicalmente diferente en la que el gobierno dio a conocer su propio valor basada en el dinero, por lo que los bancos privados como el Banco de Inglaterra no estaban desviando la riqueza de las personas a través de notas bancarias que devengan intereses .

Benjamin Franklin

"La negativa del rey Jorge tercero para permitir a las colonias operar un sistema monetario honesto, que liberó al hombre común de las garras de los manipuladores de dinero, fue probablemente la causa principal de la revolución". – Benjamin Franklin, padre fundador

Mayer Amschel Rothschild

Pero los banqueros no son nada si no se dedican a sus planes de adquirir su riqueza, y saben muy bien lo fácil que es corromper a los líderes de una nación. Apenas un año después de Mayer Amschel Rothschild había pronunciado su famoso "Déjame emitir y controlar el dinero de una nación y no me importa quién haga las leyes", los banqueros lograron la creación de un nuevo Banco Central Private llamado el Primer Banco de los Estados Unidos, en gran parte gracias a los esfuerzos de principal defensor de los Rothschild EE.UU., Alexander Hamilton. Fundada en 1791, al final de su carta de veinte años el Primer Banco de los Estados Unidos había arruinado casi economía de la nación, mientras que enriquecer a los banqueros. El Congreso se negó a renovar la carta y han manifestado su intención de volver a un estado de valor de moneda emitida en base a la cual el pueblo paga ningún interés en absoluto a ningún banquero. Esto dio lugar a una amenaza de Nathan Mayer Rothschild contra el Gobierno de EE.UU.: "O la solicitud de renovación de la carta es concedida, o en los Estados Unidos se encontrará envuelto en una guerra más desastrosa". El Congreso aún se negó a renovar la carta para el Primer Banco de los Estados Unidos, después de lo cual Nathan Mayer Rothschild arremetió: "Enseñar a los estadounidenses insolentes una lección! Traerlos de vuelta a la situación colonial!" Financiado por el Banco Rothschild controlada de Inglaterra, Gran Bretaña y luego lanzó la guerra de 1812 para la recolonización de los Estados Unidos y forzar de nuevo en la esclavitud del Banco de Inglaterra, o para hundir a Estados Unidos en tanta deuda se verían obligados a aceptar un nuevo banco central privado. Y el plan funcionó. A pesar de que la guerra de 1812 fue ganada por Estados Unidos, el Congreso se vio obligado a conceder una nueva carta para un nuevo banco privado emisor de la moneda pública en forma de préstamos a interés, el segundo banco de los Estados Unidos. Una vez más, los bancos privados tenían el control de la oferta monetaria de la nación y no le importaba que hacía las leyes o cuántos soldados británicos y americanos tuvieron que morir por ello.

Andrew Jacksons
Una vez más, el país estaba sumido en la deuda, el desempleo y la pobreza a la depredación del banco central privado, y en 1832 Andrew Jackson exitosa campaña para su segundo mandato como presidente bajo el lema, "Jackson y el banco ¡No!" Fiel a su palabra, Jackson tiene éxito en el bloqueo de la renovación de la carta para el segundo banco de los Estados Unidos.
Poco después que el presidente Jackson (el único presidente estadounidense que pagar en realidad la deuda nacional) finalizó el segundo banco de los Estados Unidos, hubo un intento de asesinato que fracasó cuando las dos pistolas utilizadas por el asesino, Richard Lawrence, no pudo disparar. Lawrence dijo más tarde que con Jackson muerto, "el dinero sería más abundante".


Isla Jekyll en EEUU

En 1913, los Banqueros Privados centrales de Europa, en particular los Rothschild de Gran Bretaña y los Warburg de Alemania, se reunió con sus colaboradores financieros de América en Jekyll Island, Georgia, para formar un nuevo cartel de la banca con el expreso propósito de formar la tercera orilla del los Estados Unidos, con el objeto de llevar un control total de la oferta monetaria de los Estados Unidos, una vez más bajo el control de los banqueros privados. Debido a la hostilidad a través de los bancos anteriores, el nombre fue cambiado a "The Federal Reserve" sistema con el fin de otorgar al nuevo banco una imagen cuasi-gubernamental, pero en realidad se trata de un banco de propiedad privada, no más "federal" de Federal Express


Federal Reserve Bank en Nueva York.

Más tarde, ese mismo año, y al parecer no quiere correr el riesgo de otra enmienda cuestionable, el Congreso aprobó el Acta de la Reserva Federal durante las vacaciones de Navidad de 1913, mientras que los miembros del Congreso se opuso a la medida en su casa. Este fue un muy solapada, ya que la Constitución confiere explícitamente al Congreso la facultad de emitir la moneda pública, no autoriza su delegación, y por lo tanto debería haber exigido una nueva enmienda para transferir esa autoridad a un banco privado. Pero es aprobado por el Congreso hizo, y el presidente Woodrow Wilson firmó como prometió a los banqueros que lo haría a cambio de generosas contribuciones de campaña. Wilson más tarde lamentó esa decisión.

Woodrow Wilson
"Yo soy un hombre muy infeliz. Me he arruinado mi país sin darse cuenta. Una gran nación industrial está controlada por su sistema de crédito. Ya no somos un gobierno de libre opinión, no más un gobierno por convicción y el voto de la mayoría , sino un gobierno de la opinión y coacción de un pequeño grupo de hombres dominantes ". – Woodrow Wilson 1919
Al año siguiente, la Primera Guerra Mundial comenzó, y es importante recordar que antes de la creación de la Reserva Federal, no había tal cosa como una guerra mundial.

La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial comenzó entre Austria-Hungría y Serbia, pero rápidamente pasó a centrarse en Alemania, cuya capacidad industrial fue visto como una amenaza económica para Gran Bretaña, que vio la caída de la libra esterlina como resultado de demasiado énfasis en la actividad financiera al abandono de la agricultura, el desarrollo industrial y la infraestructura (no muy diferente del actual día Estados Unidos). Aunque la Alemania de preguerra tenía un banco central privado, se limita en gran medida la inflación y mantenerse a niveles razonables. Bajo el control del gobierno, la inversión está garantizado al desarrollo económico interno, y Alemania era vista como una gran potencia. Así, en los medios de comunicación de la época, Alemania se presenta como el principal adversario de la Primera Guerra Mundial, y no sólo derrotó, pero aplanado su base industrial. A raíz del Tratado de Versalles, Alemania se le ordenó pagar los costos de la guerra de todas las naciones participantes, a pesar de que Alemania no había comenzado la guerra. Esto equivale a tres veces el valor de todos los de la propia Alemania. Privado del banco central de Alemania, a la que Alemania se había adentrado profundamente en deuda para pagar los costos de la guerra, se liberó del control del gobierno, y la inflación masiva seguida (en su mayoría provocados por los especuladores de divisas), atrapando permanentemente al pueblo alemán de la deuda sin fin.
Cuando la República de Weimar se derrumbó económicamente, se abrió la puerta para que los nacionalsocialistas al poder. Su primera decisión financiera fue emitir su moneda propio estado que no se tomó prestado de los bancos centrales privados. Liberado de tener que pagar intereses sobre el dinero en circulación, Alemania floreció rápidamente y comenzó a reconstruir su industria. Los medios de comunicación lo llamó "El Milagro Alemán". La revista TIME agasajado Hitler para la mejora increíble en la vida para el pueblo alemán y la explosión de la industria alemana, e incluso lo nombró Hombre TIME Magazine del Año en 1938.

Revista TIME
Una vez más, la producción industrial de Alemania se convirtió en una amenaza para Gran Bretaña.
"En caso de que la mercancía Alemania (hacer negocios) de nuevo en los próximos 50 años nos han llevado a esta guerra (WW1) en vano." – Winston Churchill en The Times (1919)
"Vamos a obligar a esta guerra a Hitler, si lo quiere o no." – Winston Churchill (1936 broadcast)
"Alemania es demasiado poderosa. Tenemos que aplastar." – Winston Churchill (noviembre 1936 hablando a EE.UU. – General Robert E. Wood)
"Esta guerra es una guerra de Inglés y su objetivo es la destrucción de Alemania." – Winston Churchill (- Otoño 1939 de difusión)
Emitida por el estado alemán moneda basada en el valor era también una amenaza directa a la riqueza y el poder de los bancos centrales privados, y ya en 1933 comenzaron a organizar un boicot mundial contra Alemania para estrangular a este gobernante advenedizo que pensó que podía liberarse del privado los bancos centrales!
Tal como había sido el caso en la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña y otras naciones amenazadas por el poder económico de Alemania buscaba una excusa para ir a la guerra, y la ira pública en Alemania creció en el boicot, Hitler tontamente les dio esa excusa. Años más tarde, en un espíritu de sinceridad, las verdaderas razones de esta guerra se hicieron claras.

Winston Churchill

"La guerra no sólo de abolir el fascismo, sino para conquistar los mercados de venta Podríamos tener, si hubiéramos previsto así, evitar esta guerra estallara sin hacer un solo disparo, pero no quería hacerlo.." – Winston Churchill a Truman (Fultun, EE.UU. marzo de 1946)
"Imperdonable crimen de Alemania antes de WW2 (la Segunda Guerra Mundial) fue su intento de aflojar su economía fuera del sistema de comercio mundial y crear un sistema de intercambio independiente de la que el mundo financiero no podrían beneficiarse más …. Nos mató el cerdo equivocado". -Winston Churchill (La Segunda Guerra Mundial – Berna, 1960)
Como presidente, John F. Kennedy comprendió el carácter depredador de la banca central privada. Entendía por qué Andrew Jackson lucharon tan duro para terminar el segundo banco de los Estados Unidos. Así Kennedy escribió y firmó la Orden Ejecutiva 11110 que ordenó el Tesoro de EE.UU. a emitir una nueva moneda pública, la nota de Estados Unidos.

John F. Kennedy

Unidos de Kennedy billetes de Estados no fueron tomados forma la Reserva Federal, pero creada por el Gobierno de los EE.UU. y respaldado por las reservas de plata en poder del Gobierno de los EE.UU.. Representaba un retorno al sistema de la economía de los Estados Unidos había sido fundado en adelante, y era perfectamente legal para Kennedy que hacer. En total, unos cuatro y medio millones de dólares entraron en circulación pública, erosionando los pagos de intereses de la Reserva Federal y aflojar su control sobre el país. Cinco meses más tarde, John F. Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas, y los Estados Unidos señalan sacado de circulación y destruidos (a excepción de las muestras en poder de coleccionistas). John J. McCloy, presidente del Chase Manhattan Bank, y el presidente del Banco Mundial, fue nombrado para la Comisión Warren, presumiblemente para asegurarse de que las dimensiones de la banca detrás del asesinato fueron ocultados al público.
Pero sabed esto, sobre todo, privados Bancos Centrales no existen para servir al pueblo, la comunidad o la nación. Privados Bancos Centrales están para servir a sus dueños, para que sean ricos más allá de los sueños de Midas y todo por el costo de la tinta, el papel y el soborno derecho a la derecha oficial.
Detrás de todas estas guerras, todos estos asesinatos, los cien millones de muertes horribles de todas las guerras yace una única política de la dictadura. Los banqueros centrales privadas permiten gobernantes para gobernar sólo con la condición de que el pueblo de una nación esclavizada a los bancos centrales privados. En su defecto, dicho gobernante será asesinado, y su nación invadida por esas otras naciones esclavizadas a privados los bancos centrales.
Así que a la guerra sus hijos deben ir a derramar su sangre por oro a los mercaderes adictos. Apenas sobrevivió a las dos últimas guerras mundiales. En la era nuclear / arma biológica, son los bancos centrales privados dispuestos a arriesgar la incineración de todo el planeta sólo para alimentar su codicia? Aparentemente sí.


Mientras privados Bancos Centrales se permite la existencia, es inevitable como la noche sigue al día, habrá pobreza, la desesperanza, y millones de muertos en guerras mundiales sin fin, hasta que la Tierra misma se sacrifica en llamas a Mammon ({Nuevo Testamento} una personificación de la riqueza y la avaricia como un espíritu maligno).
El camino hacia la verdadera paz en la Tierra se encuentra en la abolición de toda la banca privada central en todas partes, y un retorno a las emitidas por el estado basadas en el valor divisas que permitan a las naciones y las personas a convertirse en prósperos.

Esta informacion fue extraida de un escrito completo en Ingles con el mismo titulo igual que este boletin, escrito por Michael Rivero. Traducion usando Google Translate.

¿Qué nos depara el 2011?

Por: Joseph Stiglitz / La Vanguardia
Fecha de publicación: 04/01/11

 

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La economía global termina el 2010 más dividida que a comienzos del año. Por un lado, los países con mercados emergentes como India, China y las economías del Sudeste Asiático están experimentando un crecimiento fuerte. Por otro lado, Europa y Estados Unidos afrontan un estancamiento –de hecho, un malestar al estilo japonés– y un desempleo tenazmente altos. El problema en los países avanzados no es una recuperación sin empleo, sino una recuperación anémica. O peor, la posibilidad de una recesión de doble caída.

Este mundo de dos pistas plantea algunos riesgos inusuales. Mientras que la producción económica de Asia es demasiado pequeña para impulsar el crecimiento en el resto del mundo, puede bastar para hacer subir los precios de las materias primas.

Mientras tanto, los esfuerzos de parte de Estados Unidos por estimular su economía a través de la política de “alivio cuantitativo” pueden fracasar. Después de todo, en los mercados financieros globalizados, el dinero busca las mejores perspectivas en todo el mundo, y estas perspectivas están en Asia, no en Estados Unidos. De manera que el dinero no irá adonde se lo necesita, y gran parte de ese dinero terminará donde no se lo quiere, causando mayores incrementos en los precios de los activos y las materias primas, especialmente en los mercados emergentes.

Dados los altos niveles de desempleo en Europa y en Estados Unidos, es poco probable que el “alivio cuantitativo” suponga un brote de inflación. Podría, en cambio, aumentar las ansiedades sobre la futura inflación, derivando en tasas de interés más altas a largo plazo, precisamente lo contrario del objetivo de la Reserva Federal.

Este no es el único riesgo de impacto negativo, ni siquiera el más importante, que afronta la economía global. La mayor amenaza surge de la ola de austeridad que arrasa al mundo, mientras los gobiernos, particularmente en Europa, afrontan los grandes déficits originados por la Gran Recesión y mientras la ansiedad sobre la capacidad de algunos países para cumplir con sus pagos de la deuda contribuye a la inestabilidad de los mercados financieros.

El resultado de una consolidación fiscal prematura está casi anunciado: el crecimiento se desacelerará, los ingresos impositivos disminuirán y la reducción de los déficits será decepcionante. Y, en nuestro mundo globalmente integrado, la desaceleración en Europa exacerbará la desaceleración en Estados Unidos, y viceversa.

En una situación en la que Estados Unidos puede pedir prestado a tipos de interés bajos sin precedentes, y frente a la promesa de altos beneficios por las inversiones públicas después de una década de negligencia, resulta claro lo que se debería hacer. Un programa de inversión pública a gran escala estimularía el empleo a corto plazo, y el crecimiento a largo plazo, lo que al final redundaría en una deuda nacional menor. Pero los mercados financieros demostraron su miopía en los años que precedieron a la crisis, y lo están volviendo a hacer, al ejercer presión para que se realicen recortes del gasto, incluso si eso implica reducir marcadamente las inversiones públicas necesarias.

Es más, el atasco político asegurará que sea poco lo que se haga respecto de los otros problemas acuciantes que tiene ante sí la economía estadounidense: las ejecuciones hipotecarias probablemente sigan con toda su furia (dejando de lado las complicaciones legales); es probable que las pequeñas y medianas empresas sigan privadas de fondos, y es posible que los bancos pequeños y medianos que tradicionalmente les ofrecen créditos sigan luchando para sobrevivir.

En Europa, mientras tanto, es poco probable que las cosas vayan mejor. Europa finalmente logró salir al rescate de Grecia e Irlanda. En las vísperas de la crisis, ambos países estaban regidos por gobiernos de derecha marcados por un capitalismo de connivencia o peor, lo que demostraba una vez más que la economía de libre mercado no funcionaba en Europa mejor de lo que lo hacía en Estados Unidos.

En Grecia, como en Estados Unidos, la tarea de limpiar el desorden recayó sobre un nuevo gobierno. Tal vez como era de esperar, el Gobierno irlandés que alentó un préstamo bancario imprudente y la creación de una burbuja inmobiliaria no fue más apto para manejar la economía después de la crisis que antes.

Dejando la política de lado, las burbujas inmobiliarias dejan tras de sí un legado de deuda y de sobrecapacidad productiva en el mercado de bienes raíces que no se puede rectificar fácilmente, sobre todo cuando bancos políticamente conectados rechazan reestructurar las hipotecas.

En mi opinión, intentar discernir las perspectivas económicas para el 2011 no es una cuestión particularmente interesante: la respuesta es sombría, con escaso potencial alcista y mucho riesgo bajista. Más importante es: ¿cuánto tiempo les llevará a Europa y a Estados Unidos recuperarse y pueden las economías de Asia aparentemente dependientes de las exportaciones seguir creciendo si sus mercados históricos languidecen?

Mi mejor apuesta es que estos países mantendrán un crecimiento rápido en la medida en que viren su foco económico hacia sus mercados internos, vastos e inexplorados. Esto exigirá una reestructuración considerable de sus economías, pero tanto China como India son dinámicas y dieron pruebas de resiliencia en su respuesta a la Gran Recesión.

No soy tan optimista respecto de Europa y EE.UU. En ambos casos, el problema subyacente es una demanda total insuficiente. La máxima ironía es que existen simultáneamente una capacidad productiva excesiva, vastas necesidades insatisfechas y políticas que podrían restaurar el crecimiento si usaran esa capacidad para satisfacer las necesidades.

Tanto Estados Unidos como Europa, por ejemplo, deben adaptar sus economías para encarar los desafíos del calentamiento global. Hay políticas factibles que funcionarían en el contexto de limitaciones presupuestarias de largo plazo. El problema es la política: en Estados Unidos, el Partido Republicano preferiría ver fracasar al presidente Barack Obama antes que ser testigo de un éxito económico. En Europa, 27 países con diferentes intereses y perspectivas tiran en direcciones diferentes, sin suficiente solidaridad para compensar. Los paquetes de rescate son, desde esta perspectiva, logros impresionantes.

Tanto en Europa como en Estados Unidos, la ideología de libre mercado que permitió que crecieran las burbujas de activos de manera descontrolada –los mercados siempre saben más, así que el gobierno no debe intervenir– ahora les ata las manos a los responsables de formular las políticas a la hora de articular respuestas efectivas a la crisis. Uno podría haber pensado que la crisis en sí misma socavaría la confianza en esa ideología. Por el contrario, ha vuelto a salir a la superficie para arrastrar a gobiernos y economías por el sumidero de la austeridad.

Si la política es el problema en Europa y Estados Unidos, sólo cambios políticos probablemente los vuelvan a colocar en el sendero del crecimiento. De lo contrario, pueden esperar hasta que la amenaza de sobrecapacidad productiva disminuya, los bienes de capital se vuelvan obsoletos y las fuerzas restauradoras internas de la economía pongan a funcionar su mágica gradual. En cualquiera de los casos, la victoria no está a la vuelta de la esquina.

http://www.lavanguardia.es/20110102/54096537634/que-nos-depara-el-2011.html

10 preguntas sobre la crisis

Por: Michel Collon

1. ¿Subprimes ? El punto de partida es una verdadera estafa ya que los bancos occidentales han ganado una enorme cantidad de dinero a costa de los hogares estadounidenses, diciéndose que si no eran capaces de pagar, les quitarían sus casas por cuatro monedas.

2. ¿Es sólo una crisis bancaria? No, en absoluto. Se trata de una verdadera crisis económica que ha comenzado en el sector bancario, pero cuyas causas son mucho más profundas. En realidad, toda la economía de los Estados Unidos vive a crédito desde hace 30 años. Las empresas se endeudan por encima de sus posibilidades, el Estado se endeuda también por encima de sus posibilidades (para hacer la guerra) y se ha impulsado sistemáticamente a los ciudadanos a endeudarse, la única manera de mantener, artificialmente, un crecimiento económico.

3. ¿La verdadera causa? Por supuesto, los medios de comunicación tradicionales no nos dicen nada. Y sin embargo, las subprimes no son más que la punta del iceberg, la manifestación más espectacular de una crisis de superproducción que golpea a los Estados Unidos, pero también a los países occidentales. Si el objetivo final de una multinacional consiste en despedir a trabajadores en masa para hacer el mismo trabajo con menos personas, si además se bajan los salarios por todos los medios y con la ayuda de los gobiernos cómplices, ¿A quién van a venderles los capitalistas sus mercancías? ¡No han parado de empobrecer a sus clientes!

4 ¿Es sólo una crisis de la que sobreponerse? La historia demuestra que el capitalismo ha ido siempre de una crisis a otra con, de vez en cuando, una buena guerra para salir de ella (eliminando a sus rivales, empresas, infraestructuras, lo que permite un buen reimpulso económico). En realidad, las crisis son también un periodo que aprovechan los grandes para eliminar o absorber a los más débiles. Es lo que ocurre ahora en el sector bancario estadounidense, o en el caso de BNP que se traga a Fortis (y todo esto no ha hecho más que empezar). Pero, si la crisis refuerza la concentración de capital en manos de un número aún más pequeño de multinacionales, ¿cuál será la consecuencia? Estos super-grupos tendrán aún más medios de eliminar o empobrecer la mano de obra y así convertirse en una competencia aún más fuerte. Estamos otra vez en la casilla de salida.

5. ¿Un capitalismo sobre bases éticas? Hace ciento cincuenta años que nos lo prometen. Hasta Bush y Sarkozy lo han hecho. Pero en realidad, es tan imposible como un tigre vegetariano. Y es que el capitalismo se apoya en tres principios: 1. La propiedad privada de los grandes medios de producción y de financiación. No es la gente la que decide, sino los multinacionales. 2. La competitividad: ganar la guerra económica, es decir, eliminar a la competencia. 3. El máximo beneficio: para ganar esta batalla no basta con tener unos beneficios normales o razonables, sino una tasa de beneficios que permita distanciar a las empresas de la competencia. El capitalismo no es sino la ley de la selva, como ya escribía Karl Marx: “Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen.”

6. ¿Salvar a los bancos? Por supuesto, hay que proteger a los clientes de los bancos. Pero en realidad, lo que el Estado está haciendo es proteger a los ricos y nacionalizar las pérdidas. Por ejemplo, el estado Belga no tenía 100 millones de euros para ayudar a la gente a mantener su poder adquisitivo, pero para salvar a los bancos, ha encontrado 5.000 millones en dos horas. Miles de millones que nosotros tendremos que rembolsar. Lo irónico es que Dexia era un Banco Público y que Fortis se ha tragado un banco público que funcionaba muy bien. Gracias a ello, sus dirigentes han hecho negocios durante veinte años. Y ahora que la cosa no funciona, ¿se le pide a estos dirigentes que paguen los platos rotos con el dinero que han estado ganando y que se han guardado? No, se nos pide que paguemos nosotros.

7. ¿Los medios de comunicación? Lejos de explicarnos todo esto, fijan su atención en asuntos secundarios. Nos dicen que habrá que buscar los errores, a los responsables, combatir los excesos y bla, bla, bla. Sin embargo, no se trata de tal o tal error, sino del sistema. Esta crisis era inevitable. Las empresas que se están derrumbando, son las más débiles o las que peor suerte han tenido. Las que sobrevivan, tendrán aún más poder sobre la economía y sobre nuestras vidas.

8. ¿El neoliberalismo ? La crisis no ha sido provocada sino acelerada por la moda neoliberal de los últimos veinte años. Los países ricos han intentado imponer este neoliberalismo en todo el tercer mundo. En América Latina, como acabo de estudiar durante la preparación de mi libro Los 7 pecados de Hugo Chávez, el neoliberalismo ha sumido a millones de personas en la miseria. Pero al hombre que ha lanzado la señal de la resistencia, el hombre que ha demostrado que se podía resistir al Banco Mundial, al FMI y a las multinacionales, el hombre que ha enseñado que había que darle la espalda al neoliberalismo para reducir la pobreza, este hombre, Hugo Chávez, no deja de ser diabolizado a golpe de mentira mediática y de difamación infundada. ¿Por qué?

9. ¿El tercer mundo ? Sólo se nos habla de las consecuencias de la crisis en el Norte. En realidad, todo el tercer mundo sufrirá gravemente a causa de la recesión económica y de la bajada de precios de las materias primas que provocará la crisis.

10. ¿La alternativa ? En 1989, un famoso autor estadounidense, Francis Fukuyama, nos anunciaba el Fin de la Historia : el capitalismo había triunfado para siempre, nos decía. No ha hecho falta mucho tiempo para que los vencedores se estrellen. La humanidad necesita verdaderamente otro tipo de sociedad. El sistema actual fabrica miles de millones de pobres, hunde en la angustia a aquellos que tienen (provisionalmente) la suerte de trabajar, multiplica las guerras y arruina los recursos del planeta. Pretender que la humanidad está condenada a vivir bajo la ley de la selva, es tomar a la gente por imbéciles. ¿Cómo debería ser una sociedad más humana, que ofrezca un porvenir digno para todos? Este es el debate que tenemos todos la obligación de lanzar. Sin tabúes.

Puedes enviar tus preguntas y comentarios a: michel.collon@skynet.be

Cómo arreglar el lío en Wall Street

Cómo arreglar el lío en Wall Street
Michael Moore
MichaelMoore.com

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Amigos,
Los 400 estadounidenses más ricos – de verdad, son sólo cuatrocientos – poseen MÁS que los 150 millones de estadounidenses de más abajo en su conjunto. ¡400 estadounidenses ricos tienen más guardado por ahí que medio país! Su valor neto combinado es de 1,6 billones [1.600.000.000.000] de dólares. Durante los ocho años del gobierno de Bush, su riqueza ha aumentado en casi 700.000 millones de dólares – el mismo monto que ahora quieren que les demos para el “rescate.” ¿Por qué no van simplemente y gastan el dinero que ganaron bajo Bush para rescatarse? ¡Todavía pueden repartirse casi un billón de dólares que les queda!
Claro está que no van a hacer eso – por lo menos de buenas ganas. George W. Bush recibió un superávit de 127.000 millones de dólares cuando Bill Clinton le entregó el poder. Porque ese dinero era NUESTRO dinero y no el suyo, hizo lo que prefieren los ricos – lo gastó y nunca lo lamentó. ¿Por qué diablos íbamos a pensar en darles más de nuestro dinero a esos capitalistas inescrupulosos?
Quisiera proponer mi propio plan de rescate. Mis sugerencias, enumeradas a continuación, se basan en la singular y simple creencia de que los ricos deben salir del lío sin ayuda de nadie. Lo siento, muchachos, pero ustedes nos lo inculcaron una vez de más: No…hay…almuerzo…gratuito. ¡Y gracias por animarnos a odiar a los que reciben asistencia social! De modo que no habrá dádivas nuestras para ustedes. El Senado, esta noche, va a tratar de acelerar su versión de una ley de “rescate” para que sea votada. Hay que detenerlo. Lo hicimos el lunes con la Cámara, y podemos hacerlo de nuevo hoy con el Senado.
Es evidente, sin embargo, que no podemos seguir protestando sin proponer exactamente lo que pensamos que debe hacer el Congreso. Por lo tanto, después de consultar con una serie de personas más inteligentes que Phil Gramm, mi propuesta es la siguiente, conocida ahora como “Plan de Rescate de Mike.” Tiene 10 puntos simples, honestos, Son:
1.- NOMBRAD A UN FISCAL ESPECIAL PARA ENJUICIAR CRIMINALMENTE A TODO EL QUE HAYA CONTRIBUIDO A SABIENDAS EN WALL STREET A ESTE COLAPSO. Antes de gastar más dinero, el Congreso debe comprometerse, por resolución, a enjuiciar criminalmente a todo el que haya contribuido al intento de saqueo de nuestra economía. Esto significa que debe ir a la cárcel cualquiera que haya abusado de información confidencial, fraude de valores o cualquier acción que haya contribuido a provocar este colapso. Este Congreso debe pedir un Fiscal Especial que persiga vigorosamente a todo el que haya creado este lío, y cualquier otro que intente estafar al público en el futuro.
2. LOS RICOS DEBEN PAGAR POR SU PROPIO RESCATE. Puede que tengan que vivir en 5 casas en lugar de 8. Puede que tengan que conducir 9 coches en lugar de 13. Puede ser que el chef para sus mini-terrier tenga que ser reasignado. Pero no hay manera de que, después de hacer que los ingresos familiares bajen más de 2.000 dólares durante los años de Bush, la gente trabajadora y la clase media tengan que desembolsar aunque sean diez centavos para financiar la próxima compra de un yate. Si verdaderamente necesitan los 700.000 millones de dólares que dicen que necesitan hay una manera más fácil para que los junten:

a) Cada pareja que gane más de un millón de dólares al año y cada contribuyente que gane más de 500.000 dólares al año pagarán un impuesto adicional de 10% durante cinco años. (Es el plan del senador Sanders. Es como el coronel Sanders, sólo que él se propone freír los pollos apropiados.) Eso significa que los ricos todavía pagarán menos impuestos a los ingresos que cuando Carter fue presidente. Eso reunirá un total de 300.000 millones de dólares.
b) Como casi todas las demás democracias, cobrad un impuesto de 0,25% por cada transacción bursátil. Eso reunirá más de 200.000 millones de dólares en un año.
c) Como cada accionista es un patriota estadounidense, los accionistas renunciarán a recibir un cheque de dividendos durante un trimestre y en su lugar ese dinero irá al Tesoro para ayudar a pagar el rescate.
d) Un 25% de las principales corporaciones de EE.UU. no pagan actualmente NINGÚN impuesto sobre los ingresos. Los ingresos federales corporativos ascienden actualmente a un 1,7% del PIB comparado con un 5% en los años cincuenta. Si aumentamos el impuesto sobre los ingresos corporativos para volver al nivel de los años cincuenta, eso nos da otros 500.000 millones de dólares.
La combinación de todo eso debiera bastar para terminar con la calamidad. Los ricos podrán conservar sus mansiones y sus sirvientes, y a nuestro gobierno de EE.UU. (“¡LO PRIMERO ES EL PAÍS!”) le quedará un poco para reparar algunas carreteras, puentes y escuelas.

3.- RESCATAD A LA GENTE QUE ESTÁ PERDIENDO SUS CASAS, NO A LOS QUE CONSTRUIRÁN UNA OCTAVA CASA. Hay 1,3 millones de casas en ejecución hipotecaria ahora mismo. Es lo principal de este problema. Así que en lugar darle el dinero a los bancos como regalo, pagad 100.000 dólares para cada una de esas hipotecas. Obligad a los bancos a renegociar la hipoteca para que el dueño de la casa pueda pagar su valor actual. Para asegurar que esta ayuda no caiga en manos de especuladores y de aquellos que han tratado de ganar dinero jugando con casas, este rescate es sólo para la primera residencia de la gente. Y, a cambio del pago de 100.000 dólares por la hipoteca existente, el gobierno compartirá la propiedad de la hipoteca para que pueda recuperar parte de su dinero. Por lo tanto, el coste total inicial del arreglo de la crisis hipotecaria en la raíz (en lugar de hacerlo con los avariciosos prestamistas) será de 150.000 millones, no 700.000 millones de dólares.
Y dejemos algo en claro. Las gentes que no han podido pagar sus hipotecas no son “riesgos inaceptables.” Son nuestros compatriotas, y todo lo que querían era lo que todos queremos y que la mayoría todavía obtenemos: una casa que podamos llamar nuestra. Pero durante los años de Bush, millones de ellos perdieron los puestos de trabajo con paga decente que tenían. Seis millones cayeron en la pobreza. Siete millones perdieron su seguro de salud. Y cada uno de ellos vio cómo su salario real bajó en 2.000 dólares. Los que se atreven a despreciar a los estadounidenses que fueron afectados por un golpe de mala suerte tras el otro debieran avergonzarse. Somos una sociedad mejor, más fuerte, más segura, y más feliz cuando todos nuestros ciudadanos pueden permitirse vivir en una casa propia.

4.- SI VUESTRO BANCO O COMPAÑÍA RECIBE ALGUNA PARTE DE NUESTRO DINERO EN UN “RESCATE”, ENTONCES SEREMOS SU DUEÑO. Lo siento, así son las cosas. Si el banco me da dinero para que pueda comprar una casa, el banco será “dueño” de la casa hasta que yo lo devuelva todo – con intereses. Lo mismo vale para Wall Street. Todo el dinero que necesitáis para manteneros a flote, si nuestro gobierno os considera un bajo riesgo – y necesarios para el bien del país – lo recibiréis como préstamo, pero nosotros seremos vuestros dueños. Si cesáis los pagos, os venderemos. Es lo que hizo el gobierno sueco y funcionó.

5.- TODAS LAS REGULACIONES DEBEN SER RESTAURADAS. LA REVOLUCIÓN REAGAN HA MUERTO. Esta catástrofe sucedió porque permitimos que el zorro tuviera las llaves del gallinero. En 1999, Bill Clinton propuso una ley para eliminar todas las regulaciones que regían Wall Street y nuestro sistema bancario. La ley fue aprobada y Clinton la firmó. El senador Phil Gramm, el principal asesor económico de McCain, dijo cuando se firmó la ley:
“En los años treinta… se creía que el gobierno era la respuesta. Se creía que la estabilidad y el crecimiento provenían de la dominación del gobierno sobre el funcionamiento de mercados libres.
“Estamos aquí para revocar [eso] porque hemos aprendido que el gobierno no es la respuesta. Hemos aprendido que la libertad y la competencia son las respuestas. Hemos aprendido que si promovemos el crecimiento económico promovemos la estabilidad mediante la competencia y la libertad.
“Estoy orgulloso de estar aquí porque se trata de una ley importante; es una ley desregulatoria. Creo que es la ola del futuro, y estoy terriblemente orgulloso de haber sido parte de que se convirtiera en realidad.”
La ley debe ser revocada. Bill Clinton puede ayudar dirigiendo el esfuerzo por la revocación de la Ley Gramm y por el restablecimiento de regulaciones aún más duras respecto a nuestras instituciones financieras. Y cuando hayan terminado de hacerlo, pueden restablecer las regulaciones para las líneas aéreas, la inspección de nuestros alimentos, la industria petrolera, OSHA [Agencia de la Seguridad y la Salud Ocupacionales], y toda otra entidad que afecte nuestras vidas de todos los días. Todas las provisiones de supervisión para cualquier “rescate” deben contener dineros para su imposición y penas criminales para todos los delincuentes.

6.- SI ES DEMASIADO GRANDE COMO PARA PERMITIR QUE FRACASE, SIGNIFICA QUE ES DEMASIADO GRANDE PARA EXISTIR. El que se permita que sucedan esas mega-fusiones y que no se impongan las leyes antimonopolio y anti-cartel ha permitido que una serie de instituciones financieras y corporaciones lleguen a ser tan grandes, que la idea misma de su colapso llega a significar un colapso aún mayor de toda la economía. Ninguna compañía debiera tener ese tipo de poder. El así llamado “Pearl Harbor económico” no puede ocurrir si hay cientos – miles – de instituciones en las que la gente tiene su dinero. Cuando se tiene a una docena de compañías productoras de coches, si una se revienta, no enfrentamos un desastre nacional. Si existen tres periódicos con propietarios distintos en la ciudad, una compañía mediática no puede decidirlo todo (Ya sé… ¿Qué estoy pensando?! ¿Quién lee un periódico en estos días? ¡Seguramente estamos contentos de que todas estas fusiones y adquisiciones nos hayan dejado con una prensa fuerte y libre!) Hay que promulgar leyes para impedir que las compañías sean tan grandes y dominantes que con un solo peñasco en un ojo, el gigante se cae y muere. Y no se puede permitir que ninguna institución establezca esquemas monetarios que nadie puede entender. Si no pueden explicarlos en dos frases, no debieran aceptar el dinero de nadie.

7.- NINGÚN EJECUTIVO DEBIERA SER PAGADO MÁS DE 40 VECES LO QUE GANA SU EMPLEADO PROMEDIO, Y NINGÚN EJECUTIVO DEBIERA RECIBIR NINGÚN TIPO DE “PARACAÍDAS” QUE NO SEA EL SALARIO MUY GENEROSO QUE ÉL O ELLA GANARON MIENTRAS TRABAJARON PARA LA COMPAÑÍA. En 1980, el presidente promedio de una compañía ganó 45 veces lo que ganaban sus empleados. En 2003, estaban ganando 254 veces lo que ganaban sus trabajadores. Después de 8 años de Bush, ahora cobran 400 veces lo que gana su empleado promedio. El que algo semejante haya podido pasar en compañías públicas desafía la razón. En Gran Bretaña, el presidente de compañía promedio gana 28 veces lo que recibe su empleado promedio. ¡En Japón, es sólo 17 veces! Lo último que oí es que el presidente de Toyota se da la gran vida en Tokio. ¿Cómo se las arregla con tan poco dinero? En serio, es una vergüenza. Hemos creado el lío en el que estamos al permitir que la gente en la cúpula se hinchen más allá de lo creíble con millones de dólares. Esto tiene que terminar. No sólo ningún ejecutivo que recibe ayuda por este lío debiera beneficiarse al hacerlo, sino todo ejecutivo que llevó a su compañía a la ruina debiera ser despedido antes de que la compañía reciba alguna ayuda.

8.- FORTALECER LA FDIC [Corporación Federal de Seguros de los Depósitos Bancarios] Y CONVERTIRLA EN UN MODELO PARA PROTEGER NO SÓLO LOS AHORROS DE LA GENTE, SINO TAMBIÉN SUS PENSIONES Y SUS CASAS. Obama tuvo razón ayer cuando propuso expandir la protección de la FDIC para los ahorros de la gente en sus bancos a 250.000 dólares. Pero el mismo tipo de seguro gubernamental debiera ser dado a los fondos de pensión de nuestra nación. La gente nunca debería tener que preocuparse de si podrán contar o no con el dinero que han ahorrado para su vejez. Esto significará una estricta supervisión gubernamental de compañías que administran los fondos de sus empleados – o tal vez signifique que las compañías tengan que entregar esos fondos y su administración al gobierno. Los fondos de pensión privados de la gente también deben ser protegidos, pero tal vez sea hora de considerar que los fondos de pensión no sean invertidos en el casino llamado mercado bursátil. Nuestro gobierno debiera tener un deber solemne de garantizar que nadie que envejece en este país tenga que preocuparse de que pueda terminar desamparado.

9.- TODOS TIENEN QUE RESPIRAR A FONDO, CALMARSE Y NO PERMITIR QUE EL MIEDO DOMINE LA SITUACIÓN. ¡Apagad la televisión! No estamos en la Segunda Gran Depresión. El cielo no cae sobre nosotros. Los eruditos y los políticos nos mienten tan rápida y furiosamente que cuesta no ser afectado por toda la ofensiva del miedo. Hasta yo, ayer, os escribí y repetí lo que escuché en las noticias, que el Dow tuvo la caída más grande en un día de su historia. Bueno, es verdad si se habla de puntos, pero su caída de un 7% no llega ni cerca del Lunes Negro en 1987 cuando el mercado bursátil perdió en un día un 23% de su valor. En los años ochenta, cerraron 3.000 bancos, pero EE.UU. no tuvo que cerrar. Esas instituciones siempre han tenido sus altas y bajas y todo termina por arreglarse. Tiene que ser así, ¡porque a los ricos no les gusta que sufra su riqueza! Tienen un interés creado en calmar las cosas y volver a meterse al Jacuzzi.
Por loca que se haya vuelto la vida, decenas de miles de personas obtuvieron un préstamo para un coche esta semana. Miles fueron al banco y obtuvieron una hipoteca para comprar una casa. Los estudiantes que acababan de volver a la universidad vieron que los bancos estaban más que contentos de endeudarlos durante los próximos 15 años con un préstamo estudiantil. La vida ha continuado. Ni una sola persona ha perdido parte de su dinero si está en un banco, o en valores del Tesoro o un Certificado de Depósito [CD]. Y lo más sorprendente es que el público estadounidense no se haya tragado la campaña de amedrentamiento. Los ciudadanos ni pestañaron, y en lugar de hacerlo dijeron al Congreso que tomara ese plan de rescate y se lo metiera por donde le cupiese. ESO fue lo impresionante. ¿Por qué no sucumbió la población ante las advertencias repletas de temor de su presidente y sus compinches? Bueno, sólo puedes decir ‘Sadam tiene la bomba’ tantas veces antes de que la gente se dé cuenta de que eres un mierdecilla. Después de ocho largos años, la nación está cansada y simplemente no lo aguanta más.

10.- CREAR UN BANCO NACIONAL, UN “BANCO POPULAR.” Si realmente ardemos por imprimir hasta un billón de dólares, ¿por qué no nos lo damos a nosotros mismos, en lugar de dárselo a unos pocos ricos? Ahora que somos dueños de Freddie y Fannie ¿por qué no establecemos un banco popular? Que suministre préstamos a bajas tasas de interés a todo tipo de gente que quiera tener su casa, comenzar un pequeño negocio, ir a la universidad, encontrar una cura para el cáncer o crear el próximo gran invento. Y ahora que somos dueños de AIG, la mayor compañía de seguros del país, tomemos el paso siguiente y suministremos seguros de salud para todos. Medicare para todos. Nos ahorrará mucho dinero a la larga. Y no seremos Nº 12 en la lista de expectativa de vida. Podremos tener una vida más larga, gozar de nuestra pensión protegida por el gobierno, y viviremos para ver el día en el que los criminales corporativos que crearon tanta miseria salgan de prisión para que podamos contribuir a reacostumbrarlos a la vida civil – una vida con una linda casa y un coche que no use gasolina que haya sido inventado con ayuda del Banco Popular.
Atentamente
Michael Moore
MMFlint@aol.com
MichaelMoore.com
P.D. Llamad ahora a vuestros senadores. Esta noche van a intentar su propia versión de Saqueo de EE.UU. Y que vuestros representantes sepan que estáis de acuerdo mi plan de 10 puntos.
http://www.michaelmoore.com/words/message/index.php?id=237

Demagogia y realismo

El mismo día en que la FAO informa de que el hambre afecta ya a casi 1.000 millones de seres humanos y valora en 30.000 millones de dólares la ayuda necesaria para salvar sus vidas, la acción concertada de seis bancos centrales (EEUU, UE, Japón, Canadá, Inglaterra y Suiza), inyecta 180.000 millones de dólares en los mercados financieros para salvar a los bancos privados.

Frente a un dato como éste sólo caben dos alternativas: o somos demagógicos o somos realistas. Si invoco la ley natural de la oferta y la demanda y digo que en el mundo hay mucha más demanda de pan que de operaciones de cirugía estética y mucha más de alivios contra la malaria que de vestidos de alta costura (y mucha más también de viviendas que de créditos hipotecarios); si reclamo un referéndum kantiano que pregunte a los ciudadanos europeos si prefieren destinar las reservas monetarias de su país a salvar vidas o a salvar bancos, estoy siendo sin duda demagógico. Si, contra la razón y la ética, acepto que es más urgente, más necesario, más conveniente, más eficaz, más provechoso para la humanidad, impedir la ruina de una aseguradora y la quiebra de una institución bancaria que dar de comer a miles de niños, socorrer a las víctimas de un huracán o curar el dengue, entonces estoy siendo realista. No hay en mis palabras ni una brizna de ironía. Las cosas son así: una verdad redonda que no consiente aplicación es demagógica; una monstruosidad puntiaguda que no admite alternativa es realista. Para tener mucho o tener poco –o incluso para tener sólo las ganas de tener algo- hay que dejar de lado todas las redondeces y aceptar todas las puntas y todos los pinchos. La minoría organizada que gestiona el capitalismo –ministros, banqueros, ejecutivos multinacionales, corredores de bolsa y periodistas económicos- puede invocar a Hayek con arrogancia en momentos de bonanza y exigir con aplomo la intervención del Estado cuando está a punto de despeñarse porque sabe que su impunidad es proporcional a nuestra dependencia. Por eso mismo -admitámoslo- los ciudadanos europeos convocados a un hipotético referéndum kantiano (“el banco o la vida”) responderíamos sin duda con realismo a favor de los bancos, conscientes de que todo lo que nos importa –desde el abrazo de nuestras novias hasta la sonrisa de nuestros niños- es una concesión suya. La minoría organizada que nos gobierna ha tomado como rehén a la humanidad y, si no acudimos en ayuda de los secuestradores, puede ahora rematarnos a todos.

Para una humanidad cautiva es realista ceder al chantaje y dejar a un lado la verdad, la compasión, la sensibilidad, la solidaridad. Un sistema que, cuando las cosas van bien, mata de hambre a 1.000 millones de personas y que si van mal puede acabar con todo el resto, es un sistema no sólo moral sino también económicamente fracasado. En esto tiene razón el periodista Iñaki Gabilondo y es bueno, casi ya revolucionario, que lo escuche mucha gente [1]. Pero se equivoca al evocar la caída del Muro de Berlín, por muy retóricamente eficaz que sea la ocurrencia, porque si algo tuvo que ver el capitalismo en la derrota de la Unión Soviética, no puede decirse que la Unión Soviética –ya desaparecida- sea la causa de la agonía capitalista. El capitalismo, sencillamente, no funciona.

Hay algo hermoso, emocionante y precursor en el hecho de que seis Estados poderosos hayan coordinado una acción concertada para intervenir masivamente en la economía: eso es lo que se llama “planificación”. En tiempos de Marx, el capitalismo era sólo “una excepción en algunas regiones del planeta” y, si ha llegado a cubrir el conjunto de la superficie del globo, ha sido gracias a una permanente intervención estatal, a una “planificación” ininterrumpida que combinaba y combina los desalojos de tierras, las acciones armadas, las medidas proteccionistas, los golpes de Estado y los acuerdos internacionales. Nunca a lo largo de la historia un experimento económico ha dispuesto de medios más poderosos ni de condiciones más favorables para demostrar su superioridad. En los últimos sesenta años, la minoría organizada que gestiona el capitalismo global se ha visto apoyada, a una escala sin precedentes, por toda una serie de instituciones internacionales (el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-8, etc.) que han excogitado en libertad, y aplicado contra todos los obstáculos, políticas de liberalización y privatización de la economía mundial. Después de 200 años de existencia libre, apoyado, defendido, apuntalado por todos los poderes y todas las instituciones de la tierra, el trasto viejo y homicida nos ha traído hasta aquí: 1.000 millones de seres humanos se están muriendo de hambre y, si no corremos ahora a socorrer a los culpables, los demás quizás acabemos enterrados con los más pobres después de habernos matado unos a otros.

Parece, pues, que planificar para salvar bancos y aseguradoras no sirve. ¿Y planificar para salvar vidas? Esto no lo hemos probado aún. Capitalismo y socialismo no se retaron en mundos paralelos y en igualdad de condiciones, cada uno en su laboratorio desinfectado y puro, sino que el socialismo nació contra el capitalismo histórico, para defenderse de él, y nunca ha fracasado porque nunca ha tenido ni medios ni apoyos para poner a prueba su modelo. Lo poco que intuimos en la actualidad es más bien esperanzador: a partir de una historia semejante de colonialismo y subdesarrollo, el socialismo ha hecho mucho más por Cuba que el capitalismo por Haití o el Congo. Cuando se habla de “socialismo en un solo país” se olvida que igualmente imposible es “el capitalismo en un solo país” y que por eso se ha dotado de una musculosa organización internacional capaz de penetrar todos los rincones y todas las relaciones. ¿Qué pasaría si la ONU decidiese aplicar su carta de DDHH y de Derechos Sociales? ¿Si la FAO la dirigiese un socialista cubano? ¿Si el modelo de intercambio comercial fuera el ALBA y no la OMC? ¿Si el Banco del Sur fuese tan potente como el F.M.I? ¿Si todas las instituciones internacionales impusiesen a los díscolos capitalistas programas de ajuste estructural orientados a aumentar el gasto público, nacionalizar los recursos básicos y proteger los derechos sociales y laborales? ¿Si seis bancos centrales de Estados poderosos interviniesen masivamente para garantizar las ventajas del socialismo, amenazadas por un huracán? Podemos decir que la minoría organizada que gestiona el capitalismo no lo permitirá, pero no podemos decir que no funcionaría.

Cuba es el único país del mundo en el que, incluso después de un ciclón que ha destruido el 15% de sus viviendas, lo realista sigue siendo salvar vidas y lo demagógico robarle la comida a un hermano. En EEUU, tras el paso del mismo ciclón, lo realista es que la fiscalía de Texas monte un dispositivo para proteger de los delincuentes sexuales a las víctimas de la catástrofe y lo demagógico es pedir ayuda económica al gobierno. Ahora Iñaki Gabilondo se lo ha dicho a millones de españoles que creían esto eterno y natural: planificar para salvar bancos no sirve. ¿Y planificar para salvar vidas? Es el único medio que existe para que el realismo deje de ser criminal y la verdad, la compasión y la solidaridad dejen de ser demagógicas.

[1] Véase la noticia: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72951&titular=i%F1aki-gabilondo:-%22el-modelo-econ%F3mico-vigente-ha-fracasado%22-

Santiago Alba Rico es filósofo y escritor español, miembro de Rebelión.